El Director Ejecutivo de Barrick Gold, Juan Bautista Ordoñez informó que el último derrame ocurrido el jueves 8 de septiembre fue responsabilidad de la empresa y que de haber hecho las obras que la provincia le exigía desde el año pasado “el derrame no debería haber ocurrido”

El sinceramiento sorprende pero también es oportuno, porque haciendo algunas obras y en el peor de los casos, aceptando una nueva multa de 150 millones de pesos la empresa haría todo lo correcto y volvería a funcionar. Pero los vecinos de Jáchal piden algo que no entra en el libreto de la empresa mina: la remediación de la primera contaminación del año pasado, que a raíz de este último derrame, quedó en el olvido, cuando en realidad hace un año esta misma empresa que hoy reconoce que por su propia desidia se habría podido haber evitado un derrame de agua cianurada, vertió más de un millón de litros de este liquido y aún no se hace cargo de esto.

Ordoñez reconoció que hubo un derrame en el valle de lixiviación. “Decididamente algo falló, porque tuvimos un nuevo incidente. Fue mucho menor que el anterior, y ni yo ni la compañía queremos minimizar lo que pasó, sino dimensionar. Fue un incidente muy menor dentro de los incidentes que en general ocurren en la industria minera, pero no debería haber sucedido”

El director ejecutivo explicó los alcances de este nuevo derrame, socializando una vez más el relato de la empresa “un trozo de hielo de aproximadamente una tonelada y media cayó por una ladera e impactó en una cañería que lleva solución con mezcla de uranio, oro, plata y cal, produjo un desacople en las juntas de esa tubería y por allí empezó a fluir esa solución”

“El flujo de liquido produjo que material que está dentro del valle de lixiviación, es decir, piedra, sobrepasara los límites del valle y se depositara fuera de la berma. No fue liquido, sino piedra” Barrick, para “dimensionar” el evento descarta que el agua cianurada pudo haber entrado en contacto con el suelo, pudiendo llegar al río Potrerrillos, a pocos metros de este sector de la mina. Ordoñez, sin embargo, sostiene que esa piedra que sobrepasó la berma “si estuvo en contacto con solución cianurada”, aunque para minimizar el hecho, afirmó que “fue un evento menor” El relato de la empresa es el mismo que esgrime el gobierno de San Juan: al afirmar que no hubo contaminación.

Para llevarle tranquilidad a la comunidad, este ejecutivo, que no se deja ver nunca por Jáchal, manifestó que este nuevo derrame “no pone en peligro a las comunidades”

En tanto, la Corte Suprema de Justicia  le dio a San Juan un plazo de veinte días para que le informe si la población de Jáchal está “potencialmente afectada” por los dos derrames que sucedieron, el de septiembre del 2015 y éste último. La Corte quiere saber si el gobierno de San Juan “comunicó a la población las consecuencias que podría tener esos eventos para la salud y la vida, también si la población conoce y fue informada sobre las medidas concretas que debería adoptar para prevenir los riesgos o combatir eventuales problemas de salud” La respuesta que el pueblo de Jáchal le dio al gobernador Sergio Uñac vale más que mil explicaciones: el mandatario tuvo que salir corriendo del pueblo.

La Fundación Ciudadanos Independientes denunció al estado provincial y nacional por no existir certezas de la legalidad de la habilitación de la mina Veladero, ya que viola la Ley de Protección de Glaciares, ocasionando un grave daño ambiental y afectando a la salud de las personas. Este ONG exorta a la Corte que se abra la causa a las provincias de San Luis, Mendoza, La Pampa, Río Negro y Buenos Aires, por entender Barrica Gold produjo contaminación en los cauces de agua de estas provincias.