Por Leandro Vesco

Barrick Gold dejó que millones de litros de agua cianurada contaminaran el agua de los ríos que son la fuente de agua potable para los pueblos que se asientan en la base de las altas cumbres sanjuaninas que han sido fatalmente explotadas por esta empresa en complicidad con el gobierno nacional y provincial. Luego de negarse a hacer controles y modificaciones para remediar los derrames, y en un intento por limpiar su imagen instalará cámaras para que se puede ver en tiempo real la actividad en la mina. De esta manera se podrá ver cómo se altera la naturaleza en vivo.

La ubicación de las cámaras no fue consensuada. La empresa las instalará en lugares grises en donde no exista peligro de que se filtren imágenes que comprometan su accionar extractivista. Las cámaras fue un pedido que en su momento fue solicitado por ambientalistas que pretendían de esta manera poder monitorear la actividad de la mina en forma online, pero cada cámara debía estar instalada en lugares específicos. Ninguno de estos sitios son los que Barrick eligió para montar este sistema de cámaras que huele a show mediático.

La empresa informó en un comunicado que “se trata de una iniciativa inédita en la minería argentina y un paso más en la búsqueda de mayor transparencia y optimización de controles” Sin mediar mayores datos, comunicó que en estos meses se hicieron todas las medidas que el gobierno provincial les exigía para seguir operando.

La mina Veladero sufrió dos grandes derrames de agua cianurada en un año, el 14 de septiembre  de 2015 y casi en la misma fecha pero de este maño. El primero fue de una gravedad muy grande ya que se vertieron millones de litros de agua con cianuro y metales pesados como mercurio en el rio Potrerillos, que traslada agua al Río Jáchal.

La mina está asentada sobre tierras que están protegidas por la Ley de Glaciares, a 4.000 metros sobre el nivel del mar. Barrick Gold ha hecho lo imposible por impedir que técnicos independientes entran a la mina para investigar cómo se trabaja. Los empleados que han dejado de trabajar allí han sido amenazados cuando han intentado hablar con la prensa y la Asamblea Jáchal No Se Toca, que ha sido el colectivo que más ha luchado para cerrar la mina, fue perseguido por el gobierno municipal y provincial.

El Ministerio de Ambiente de la Nación se ha mostrado débil ante los recurrentes derrames de la mina y no ha tenido en cuento los estudios que han demostrado que la empresa ha contaminado el agua con mercurio, entre otros metales pesados. El gobierno sanjuanino, prominero, hasta ha publicado libros infantiles para adoctrinar a los niños acerca de la importante de la industria.

Como la Asamblea ya lo ha demostrado, Barrick Gold ha hecho todo lo posible por ocultar los derrames y minimizar siempre sus consecuencias. La empresa canadiense, y el gobierno provincial y nacional son culpables de uno de los desastres más graves producidos contra el medio ambiente. Nadie habla de control, ni de remediación, pero ahora Barrick podrá decir que puso un par de cámaras para que se vea el hermoso paisaje que destroza, y todo esto, a la vista de todos.