Fotogalería: Juan Carlos Casas

Por: Facundo Mesquida (vía Infocampo)

 

El ganado se ha visto “corrido del mapa” frente al avance de los precios de la soja, que ocasionó que muchos productores persiguieran la rentabilidad en sus campos. Varias haciendas desaparecieron, otras se mudaron a los feedlot; y algunas pocas llegaron a las islas, donde los terrenos más baratos y de alta oferta en pasturas, parecen ser un oasis para los bovinos.

 

Ernesto Massa, quien pertenece al Inta Diamante de la provincia de Entre Ríos, estudia las bases ecológicas en dicho estilo de ganadería y cómo afectan a la cría de los animales el aprovechamiento de esos recursos naturales, que a priori, parecen ser más beneficiosos que otros métodos.

 

Sobre estas ventajas, el Ingeniero dijo que, “primero y principal hay una carga de insumos menor que en otros ambientes, y en segundo lugar el engorde mediante pasturas es mucho más sencillo porque crece en abundancia sin ser sembrado, siempre y cuando no haya una crecida como la que estamos viviendo actualmente.

 

Hay un dato histórico de color sobre esto, del que faltan alguna que otra prueba, que dice que Urquiza ingresó una pequeña cantidad de vacas de hacienda en estos terrenos y a los tres años juntó más de 100.000 cabezas. Pero sin dudas que, sobre este tipo de estructura ganadera isleña, falta mucha información técnica que pueda avalar los logros de cualquier caso”.

 

Con respecto a la productividad en las franjas del delta, Massa dijo que, “desde 1997 hasta hoy, el stock ganadero de esta zona se ha mantenido mientras que la superficie útil para los bovinos se ha ido reduciendo por el progreso de la soja. Las pasturas sin dudas deben tener algo más que favorable para los ganados, pero también influye en esto algunos que otros cambios que se dieron en la forma tradicional de producción. Antes los productores hacían un ciclo corto para sacarlos gordos a final del verano. Hoy en día, algunos productores de Gualeguay solo usan las islas para hacer recría de vaquillas, tratando de que aumenten entre 80 y 100 kilos. En otros lugares, también ya se lleva a cabo el ciclo completo, es decir rodeos de cría donde los vientres paren algún ternero para terminarlos a los 3 años aproximadamente, en novillos”.

 

Las crecidas de los ríos Iguazú y Paraná, generaron el mes pasado más de un problema y muchos productores de esas zonas tuvieron que tomar las barcazas para llevar sus animales a feedlot o a algunos otros terrenos aledaños, a fin de no perder cabezas.

 

Pero sin embargo, Massa dijo a Infocampo que, “dejando de lado las cuestiones sociales, que no dejan ningún análisis positivo, las inundaciones y el agua es un sistema propio del ambiente. Si hay pastizales, es precisamente por esos procesos del régimen sedimentológico del río. En sistemas tan complejos como el ecológico y el ambiental de las islas del río Paraná, los imprevistos de las crecidas suelen resultar perjudiciales a corto plazo, pero efectivos y beneficiosos a largo plazo”.

 

“Con este tipo de hechos hídricos, lo que sucede también es que se concentra la producción en pocas manos, porque los pequeños no pueden llegar a cubrir los costos y muchas veces les tienen que vender a los grandes sus cabezas a bajos precios.

 

Las inundaciones fueron imprevistas e inmediatas, pero a diferencia de 2007 y 2009 (donde se registraron sucesos similares), nadie dudo en sacar al ganado de las islas y esto favoreció la minimización de las pérdidas. Solo en Diamante, casi el 60% de los animales de isla, ya fue sacado. Pero como todo, luego del traslado comienza otro problema cuando la hacienda está en tierra”, explicó el Ingeniero del Inta.

 

“Otro inconveniente de la crecida es que no hay muchos potreros disponibles para pastoreo o de rastrojo, y la mayoría de los rollos de la provincia ya se vendieron, con lo cual muchos tienen que traerlos desde Córdoba, aumentando los costos”, detalló Massa.

 

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