El vino del Río del Plata celebrará su fiesta. La Municipalidad de Berisso en conjunto con la Cooperativa de la Costa y la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad de La Plata organizan la XIII Fiesta del Vino de la Costa, con la particularidad que este año se hará el 9 y 10 de Julio para conmemorar el Bicentenario de la Independencia. Con entrada libre y gratuita, además de degustar las clásicos vinos frutados de la costa, habrás 120 stands que exhibirán productos de la zona, además de shows y distintas actividades.

La Fiesta del Vino de la Costa huele a recuperación de una tradición. La historia de estas cosas y de su producción se remontan a los años de la inmigración. Españoles e italianos se afincaron en quintas a orillas del Río de La Plata, donde desarrollaron sus huertas, trayendo los métodos productivos del Viejo Continente. El clima fue propicio para que la vid americana creciera. Esto dio origen a una serie de vinos que tenían un aroma particular y que poco a poco fueron comercializándose entre los pobladores de Berisso hasta que, con el auge del puerto que trajo mucha gente a trabajar, el Vino de la Costa cobró una relevancia que trascendió los límites de las quintas hasta llegar a venderse en cantinas y restaurantes de la Ciudad de Buenos Aires.

Durante mucho tiempo fue el vino elegido de la región costera rioplatense. Su producción artesanal y familiar representó su sello particular. Entre las décadas del 40 y 50 se llagaron a vender un millón de litros anuales, entonces había 300 hectáreas afectadas al desarrollo de esta economía que más que regional, era familiar. En esa década estaban habilitadas 22 bodegas que que producian en forma casera el vino de la costa. 

Con el paso del tiempo, los tanos y los gallegos que habían venido con el nacimiento del sligo XX se fueron cansando y los vinos cuyanos comenzaron a ganar el mercado. El paladar cambió. El vino de la Costa nunca tuvo agregados químicos por lo tanto una vez embotellado había que consumirlo pronto. Los vinos mendocinos y sanjuaninos ganaron terreno en los boliches y en las mesas familiares. A esto hay que sumarle las grandes crecidas del Río de La Plata que devastaban las quintas y sus cultivos, las nuevas generaciones comenzaron a elegir la ciudad antes que el trabajo de la tierra, y así fue como de a poco fue desapareciendo el vino de la costa.

Con la vuelta a lo orgánico, y aprovechando la Fiesta Provincial del Inmigrante que se realiza en Berisso, algunos hijos de los pioneros comenzaron a hacer hace algunos años nuevamente vino como antaño y año a año el sabor de este vino comenzó a ganar adeptos. Hoy los vinos de la costa han vuelto a  revivir y a recuperar espacio perdido. Con el apoyo técnico de la Universidad de La Plata hay en Berisso 25 hectáreas destinadas al cultiuvo de la vid. Se producen por año 50.000 litros y el va en aumento. Este 9 y 10 de Julio en Berisso, los pequeños bodegeros de la costa podrán mostrar el fruto de su trabajo. Una tradición se recupera y apuesta por la producción familiar y orgánica.