Es cierto que está Juan Carlos Casas y sus casi 90 años; su altar con santos que el hombre puso a trabajar en la noche del miércoles para que el San Lorenzo que le alumbra la vida a él y a sus tres hijos pudiera levantar la Copa Libertadores de América por primera vez y quitarse así el estigma de ser el único de los equipos grandes en no tenerla en sus vitrinas. Pero hay alguien que supera en edad a Casas. Se llama Blas Pennela y vive en Mar del Plata.

Con sus 102 años, Blas es el hincha de San Lorenzo más longevo del país. Desde su casa del barrio La Perla de la ciudad costera celebró el “sueño” copero. Pennella es socio de San Lorenzo de Almagro desde los 33 años y vive en La Perla desde 1960, justamente la temporada que el club vivió su primera frustración en la máxima competencia continental.

“Estoy muy contento, no me pierdo ningún partido y ganar la Copa Libertadores fue un sueño”, asegura el fanático “azulgrana” en diálogo con Télam. “Nací en Italia y cuando llegué a Buenos Aires me llevaron a ver un partido de San Lorenzo, después me iban a llevar a ver a Boca pero como jugaba en La Plata era muy lejos y no teníamos dinero para la entrada”, dijo sobre su primera identificación en el fútbol argentino. A partir de ese día selló con el Cuervo un amor perpetuo.

“Es así que volví a ver a San Lorenzo y desde ese día me hice hincha. Tenía 33 años, me asocié y a los 58 ya fui vitalicio”, recuerda. A pesar de su edad, le vienen a la memoria varios jugadores que le dejaron una gran impresión: nombra a uno de ellos que a pesar de que cuando dejó de jugar y se dedicó a hablar resultó ser polémico: José Sanfilippo, máximo goleador histórico del club.

“Anoche miré el partido por televisión y fui la persona más feliz del universo, ya que ganar la Copa Libertadores era un sueño que se me hizo realidad”, concluyó como para resumir el sentimiento de un pueblo que el miércoles salió a pintar el continente con el azulgrana de su gloriosa camiseta.