Especialistas del Instituto Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (INTA) comparten una serie de biopreparados basados en el principio de la biodiversidad, con el objetivo de mantener la sanidad y vigorosidad vegetal.

La multifactoriedad de especies vegetales, texturas de hojas, alturas, floraciones escalonadas, combinación de aromas que expiden ciertos vegetales son aliados para mantener a un jardín en perfecto estado sanitario”, indica Verónica Monsutti, técnica del INTA Pergamino.

La jardinería orgánica se basa en técnicas para combatir plagas y enfermedades mediante la utilización de preparados de la medicina ecológica que son naturales y no dañan el ambiente. “Todo eso busca alterar el comportamiento de ciertas plagas animales y permite que insectos benéficos busquen refugio para completar sus ciclos de vida”, agregó la técnica del INTA, que destaca como alternativa la inclusión de especies que, por su olor, alteren el comportamiento normal de ciertas plagas, como así también alimentar al suelo con productos orgánicos, como el compost, abonos de lombriz, harina de hueso o resaca de los ríos, entre otros.

El primer paso es poder identificar la plaga que daña nuestras plantas”, señaló María Eugenia Sticconi, especialista en arquitectura del paisaje del INTA Pergamino. “También es importante considerar los factores de estrés tales como heladas o corrientes de aire frío en plantas de interior, quemaduras de sol, principalmente en plantas de semi sombra, deficiencias de nutrientes, PH inadecuado o déficit de agua y oxígeno por tener un sustrato inadecuado o viejo, entre otras”, indicó Sticconi.

Las principales plagas que afectan las plantas ornamentales son las cochinillas, los pulgones, la mosca blanca y los trips. También están las orugas defoliadoras, los minadores de la hoja, los taladros, las hormigas, las babosas y los caracoles.

Cómo armar un botiquín verde

Tierra de diatomea: Compuesta por algas fosilizadas, actúa sobre los insectos de manera abrasiva y también es un producto que contiene muchos nutrientes para el suelo o sustrato. Se debe espolvorear sobre plantas y animales que estén ocasionando algún daño en las plantas.

Infusión de ajo: Se realiza dejando remojar entre 5 y 6 dientes de ajo durante 24 horas para, luego, cocinarlo durante 20 minutos a fuego lento. Se deja enfriar y se aplica. Se utiliza para ahuyentar pulgones. Para combatir hormigas, se aconseja regar durante varios días con esta solución de agua tibia los lugares frecuentados por las hormigas.

Infusión con cáscara de cebolla: Se separan las cáscaras de dos o tres cebollas a las que se agrega un litro de agua caliente. Se deja reposar durante 24 horas y se aplica para ahuyentar pulgones y controlar hongos.

Polvo de hornear: Se mezcla una cucharada con un litro de agua y se agrega ralladura de jabón blanco o algunas gotas de detergente. Este preparado sirve para combatir pulgones, cochinillas y oídium (hongo). El tratamiento se realiza durante tres meses, con una repetición cada siete días.

Alcohol de ajo: Se prepara al colocar seis dientes de ajo con medio litro de alcohol fino y medio litro de agua. Se dejar macerar como mínimo entre 10 y 15 días. Se lo puede colocar en la heladera, ya que el frío potencia el efecto insecticida del ajo. Para usarlo como curativo, pulverizar las plantas y el suelo en varias aplicaciones. También se puede agregar ralladura de jabón a esta aplicación (opcional).

Caldo de ceniza de madera: Es un fungicida natural casero que brinda excelentes resultados y es de fácil preparación. Para su elaboración se necesitan cinco kilogramos de ceniza cernida, 10 litros de agua y ½ kilo de jabón en barra. En un recipiente, se mezclan todos los materiales y se cocina en el fuego por 20 minutos. Transcurrido el tiempo, se deja enfriar, se cuela y se almacena. Para su aplicación en el huerto o jardín, se debe diluir un litro del caldo de ceniza preparado en 20 litros de agua.

Infusión de canela: Se logra hirviendo por 20 minutos 100 gramos de canela en rama en dos litros de agua y se deja reposar por una hora. Para su aplicación, se debe diluir 100 mililitros de la infusión por cada litro de agua.

Fungicida base de leche descremada: Las sales que contiene aportan fosfatos, potasio y ácido láctico, valiosos nutrientes que brindan propiedades fungicidas muy efectivas. Para su elaboración se requieren 900 cc de agua y 100 cc de leche, se mezclan y se coloca en un pulverizador y se aplica por dos días seguidos.

Preparado con yogur: Es otro fungicida muy fácil para prevenir o curar nuestras plantas con hongos o bacterias. En un litro de agua se disuelven 50 gramos de yogur y se rocían todas las plantas.

Sulfato de cobre o sulfato cúprico: Es un compuesto químico que cuando se hidrata y forma cristales queda de un color azul muy brillante. El uso más frecuente es como fungicida, especialmente en plantas y en piscinas. Se añaden 20 gramos por litro de agua, se mezcla y se pulveriza.

Además, hay plantas aliadas que colaboran con la sanidad de nuestro jardín en macetas como el ciboulette (Allium schoenoprascum) que tiene efecto benéfico sobre rosales y frutales. Si se entierran dientes de ajo junto a los rosales se evita la presencia de pulgones.

A su vez, crisantemos, dalias, aster, taco de reina y aromáticas en general repelen insectos y funcionan como plantas trampas. Las mentas alejan a las hormigas y lauchas por su fuerte olor. En el caso de plantar albahaca en macetas, es una aliada indispensable para nuestro jardín, debido a que repele a numerosos insectos.

El ajenjo aleja a la mosca blanca mientras que el tenacetum (parecida a la Manzanilla) ahuyenta moscas, mosquitos y rechaza hongos, al tiempo que las plantas de apio colocadas cerca de coles ornamentales protegen el ataque de una gran diversidad de insectos.