Según un estudio publicado en la nueva edición de Biological Conservation, los buitres de España saben de límites geográficos y no cruzan la barrera fronteriza que los separa de territorio portugués. Así de loco como suena, se hizo un seguimiento con 71 aves que demuestra que por las condiciones sanitarias, los buitres evitan cruzar a Portugal.

Este animal puede volar por una extensión de 300 a 400 kilométros por día en busca de comida. Por supuesto, no contempla la geografía política pero sí dónde conviene comer y dónde no. Según la investigación de la revista mensual europea, la diferencia no está en el clima portugués sino en las políticas sanitarias: en España, los cadáveres del ganado queda en los campos, mientras que el gobierno de Portugal exige la recogida inmediata de las vacas muertas para su entierro. Esto supone menos comida para buitres, por lo cual al llegar al límite fronterizo, dan la vuelta o se dirigen en otra dirección.

 

Los buitres se alimentan principalmente de animales muertos, pero a falta de estos pueden tender a cazar.

 

Eneko Arrondo, uno de los autores del estudio, se refirió a las medidas históricas aprobadas por la Unión Europea para frenar la epidemia de Vaca Loca: “son muy drásticas, tomadas desde despachos”. El biólogo atribuye esta medida a la enfermedad que asustó a toda Europa hace casi 20 años atrás, remarcando que el gobierno portugués quedó atrasado. Por consiguiente, resalta la importancia de que las reses permanezcan en el territorio para que puedan alimentarse estas aves. “Gracias al trabajo científico y a la implicación de muchos gestores de España, se comprobó que [la legislación europea] tenía un impacto medioambiental muy negativo. Se pusieron tantos datos sobre la mesa que Europa entendió”.

¿Cómo se hizo el estudio? Se le colocó una mochila localizadora con GPS a 60 buitres leonados y 11 buitres negros. Las mismas se recargaban con placas fotovoltaicas. Gracias al seguimientos de las 71 aves durante dos o tres años, se pudo comprobar que los buitres apenas traspasan la frontera con Portugal y casi nunca se posan en la tierra.