En Argentina, más del 90% de la producción industrial de huevos ocurre en las llamadas jaulas en batería, que ya fueron prohibidas en más de 30 países. Cada jaula confina entre 5 y 10 animales juntos y así, las gallinas no pueden ni siquiera caminar y tienen un espacio más pequeño que una hoja de papel A4 para vivir.

Empresas como Havanna, Freddo, Starbucks, Burger King y Subway ya han firmado compromisos para eliminar el uso de estos huevos en sus productos en Argentina. Pero otras resisten al cambio, como las cafeterías Bonafide, a las que estuvieron dirigidos los reclamos de la manifestación del pasado fin de semana.

Las gallinas ponedoras viven en condiciones tan intensas de hacinamiento que  ni siquiera pueden abrir sus alas completamente. Vestidos de gallina, los activistas pasaron horas frente los locales de la red sosteniendo carteles que decían “Bonafide: ¡No merezco ser torturada!