Se trata de una ordenanza que el intendente Julio Garro elevó al Concejo Deliberante, a través de la cual busca la creación de una clínica veterinaria municipal que contempla el trabajo con profesionales en condiciones de atender a los animales, de vacunarlos e incluso asistir a las personas que eventualmente sean heridas por los animales.

Entre otras cosas, plantea controlar la población de animales callejeros mediante castraciones y brindar atención a aquellas mascotas cuyos dueños no estén en condiciones de costear su atención en forma privada.

También tendrá a su cargo llevar un registro de mascotas perdidas, otro de animales en adopción y un tercer para “perros comunitarios”. Agrega entre las responsabilidades la de brindar atención ambulatoria, tratamientos de esterilización y tendrá un servicio de guardia permanente los 365 días del año.