El 22 de abril de 1779 Francisco de Viedma y Naravez fundó sobre las márgenes del Río Negro el Fuerte que tiempo después sería la capital de la provincia patagónica homónima. Entonces esa tierra era conocida como la Tierra Incognita. La legislatura rionegrina, aprobó un proyecto de ley que pretende reconocer a la ciudad de Viedma como “comunidad preexistente, fundadora y constructora del proceso de emancipación de la Nación Argentina”

El proyecto de Ley fue aprobado en primera vuelta, la legisladora provincial Graciela Valdebenito es la autora y con él quiere destacar la importancia de este Fuerte y a los primeros inmigrantes que lo habitaron. “Es un reconocimiento jurídico a los que fueron parte de la construcción de la Argentina y supone hacerlos formar parte del orden constitutivo nacional, a título y nombre propio. De allí que debe adecuarse para ellos un lugar preponderante en la historia, siendo anteriores a la propia existencia nacional“, expresó Valdebenito.

La historia cuenta que aquel 22 de Abril de 1779 Don Francisco de Viedma y Narvaez fundó el Fuerte, el mismo tenía como principio buscar la legendaria Ciudad de los Césares, una ciudadela que se suponía existía en algún lugar del cono sur y que estaba hecha de oro y plata, según las diferentes crónicas, se la llegó a ubicar en lugares tan disímiles como la Amazonas y también rincón patagónio. A tales fines Viedma y Narvaez envio al piloto Basilio Villarino, en el bergantín Nuestra Señora del Carmen para explorar el Río Negro, territorio en donde debería estar la ciudad fabular.

El Fuerte fue el primer asentamiento del hombre blanco en aquellas regiones inexploradas. Sus moradores tuvieron una buena relación con los Tehuelches, con quienes comerciaban. Los primeros tiempos fueron buenos, tal es así que ese mismo año, pero en octubre llegó una avanzada inmigratoria proveniente de Galicia, León, Asturias y La Maragatería, estos pioneros se enfrentaron a la desolación y a la soledad patagónicas. La esperanza de hallar un lugar para vivir pronto se eclipsó por la dureza de la vida, los fuertes vientos, el frío y las enormes distancias que separaban el Fuerte con los poblados más cercanos. En esos años el desierto y la pampa casi no tenían habitantes.

La agricultura, la ganadería, la sal, la grasa, el pescado, la harina, la carne salada, los lobos marinos, el cuero, los jamones, fueron sus fuentes de recursos. El Fuerte tuvo los vaivenes propios de hallarse en la completa soledad, recomendaron su levantamiento y otra vez volvió a levantarse. Siempre estuvo poblado. Su importancia, ya pasado otro siglo fue vital en los tiempos en donde nuestro país enfrentaba a Brasil y el puerto de Buenos Aires estaba sitiado. El puerto del Río Negro cobró importancia ya que se convirtió en la base por donde los corsarios que defendían a Argentina, salían a la batalla. 

El Fuerte dio origen a Viedma y luego a Carmen de Patagones (Provincia de Buenos Aires), y su importancia configuró futuros asentamientos en la Patagonia. Por todos estos motivos, su presencia allí ha sido fundamental para la creación de nuestra Nación. 

La legistaldora Valdebenito remarca que “en nuestro bicentenario de la independencia es hora de saldar la deuda histórica de olvido que han sufrido Viedma y Patagones. Debemos marcar que la preexistencia es en el territorio del virreinato del Río de la Plata, por ser ese el espacio del que la república Argentina es moral y jurídicamente heredera“. De igual manera critica la historia oficial que nos cuenta que gracias a las acciones de Rosas, primero, y Roca despues, se “anexa” la Patagonia al territorio nacional, pasando por alto el dato que el Fuerte (en su terereno está hoy el Centro Municipal de Cultura de Viedma) estaba allí desde 1779, que tenía además una intensa vida comercial y social. 

En estas inconmesurables soledades, un puñado de hombres y mujeres decidieron establecerse, desafiando las latitudes y el gobierno de la tempestad, para marcar un hito poblacional que permitió el desarrollo de los pueblo en la Patagonia, este rincón de nuestro mapa reclama su lugar en la historia en el año del Bicentenario.