La acción performática se desarrolló en el tramo peatonal de Diagonal Norte que une el Obelisco con la Plaza Lavalle de los tribunales porteños. Allí, unos diez de activistas caracterizados como gallinas intentaban escapar de una jaula en la que apenas entraban. Del otro lado del alambrado, aquellos que habían logrado huir, agonizaban y morían.

En Argentina, más del 90% de la producción industrial de huevos ocurre en las llamadas jaulas en batería. Cada jaula confina entre 5 y 10 animales juntos y así las gallinas no pueden ni siquiera caminar y tienen un espacio más pequeño que una hoja de papel A4 para vivir.

“Así viven 42 millones de gallinas en Argentina“, afirmó Romina Vizcarret, coordinadora de Sinergia Animal en la Argentina, y agregó: “Exigimos políticas mínimas de bienestar animal“. La referente explicó que “en el sistema de jaulas, los animales viven hacinados y no pueden desarrollar ninguno de sus comportamientos naturales como moverse y picotear el suelo para buscar alimento“.

Y continuó: “Las que logran escaparse de las jaulas mueren por dos razones posibles: porque no hay comida, o porque se hunden en sus propias heces“.

Con el banner que rezaba “Arcor: decile no a esta crueldad”, se emitió un pedido para que la empresa adopte el compromiso de eliminar totalmente el uso de huevos de gallinas enjauladas. Una petición (www.change.org/arcor) que ya cuenta con más de 49 mil firmas.

El sistema de jaulas para producir huevos ya fue prohibido en 30 países, algunos de ellos forman parte de la Unión Europea, donde ahora utilizan galpones, con o sin salida al exterior, donde los animales sí pueden desarrollar sus comportamientos naturales.