Una alternativa productiva comienza a emerger en las yungas jujeñas alrededor del chilto, conocido como tomate de árbol, que era cultivado por comunidades aborígenes y ahora es parte de varias iniciativas tendientes a promover su cultivo sustentable. Con características de acidez y propiedades alimenticias se erige como una opción para la cocina, dulces y otros productos que se degustaron en un encuentro que reunió a los actores que incursionan en ello.
 
Buscamos un uso sustentable del chilto, que los pobladores lo puedan utilizar para consumirlo, comercializarlo y enriquecer los bosques con estas plantas. No fomentamos una forma de producción extensiva, sino un uso sustentable dentro de los bosques“, explicó Juan Pablo Moro, del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.
 
El fruto es similar al tomate en especial al denominado “perita” por su forma, pero es menos rojo y hay variedades naranjas, amarillas y violetas, y su textura interior es carnosa y jugosa; tiene propiedades antioxidantes, medicinales y es fuente de vitaminas A, B1, C y E, minerales: calcio, fósforo, hierro y potasio, bajo en grasas, sal y azúcares y alto contenido de fibras. Y posee oligoelementos saludables.
 
Fue expuesto y degustado en una presentación organizada por los Ministerios de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y por el Ministerio de Ambiente de Jujuy. Se usó en salsas, mezclado con ají, en bocadillos, como mermelada y al natural.
 
El consumo del chilto tiene muchos beneficios, vitaminas que necesitamos, antioxidantes, se usa como fruto medicinal y para fruto-terapia. Actualmente en Jujuy es un fruto que está nativamente en las Yungas, en Valle Grande, San Francisco, Valle Colorado y Pampichuela“, dijo Moro.
 
Tiene un crecimiento silvestre aunque actualmente hay pobladores que hacen muchas plantaciones alrededor de los árboles con buenos resultados. En la provincia de Jujuy el chilto es una planta nativa que suele crecer en los bosques. Hay comunidades que lo suelen recolectar y consumir, mediante el preparado de dulces y la incorporación en algunos platos, incluso algunos chefs lo usan para incluirlo en platos gourmet. También se puede acompañar en su estado natural, a pescados y carne; y cocido hasta en productos panificados, aunque en su uso es importante retirar la cáscara que es amarga.
 
Crece también en Salta y Tucumán, sin embargo el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación junto al Ministerio local, está trabajando en torno al chilto desde hace tres años, apoyando técnicamente a las comunidades. Hace unos días estuvieron trabajando en la creación del primer protocolo comercial del chilto, cuyos resultados saldrán en unas semanas de modo que podrán comercializarlo. Mientras, se ocupan de la difusión y conocimientos, de modo que en junio y julio prevén desarrollar el primer taller de chilto.
 
Sin embargo, en la localidad de Valle Grande los alumnos y docentes de la Escuela Agrotécnica Nº 13 vienen trabajando también con el chilto y aprendiendo sobre sus posibles usos y productos generados con ese fruto de base. En este sentido el director Lisandro Aramayo explicó que vienen desarrollando el proyecto con el Ministerio de Ambiente de Nación, colaborando con prácticas y técnicas, por lo que ese organismo llegó para realizar una selección y clasificado del tamaño del fruto.
 
Enfatizó que la importancia del proyecto es conservar lo que está implantado naturalmente en los bosques de Yungas, donde recolectan los frutos y procuran la conservación de esos lotes. El objetivo es promover la práctica de la siembra y la conservación del chilto porque los alumnos no sólo recolectan sino también lo hacen las familias, a quienes la escuela provee de plantines. “Hay una buena cantidad de plantas, vamos recorriendo y anotando por lotes la cantidad”, explicó. Cada año la planta aumenta su producción y se cosecha desde marzo.