El Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible de la Provincia de Buenos Aires y la Fundación Temaikén firmaron un acuerdo de cooperación, asistencia técnica y trabajo recíproco para la conservación de especies de fauna nativa del Sistema de Áreas Naturales Protegidas, especialmente del ciervo de los pantanos, actualmente en peligro crítico de extinción.

A partir de la firma del convenio la Fundación Temaikén se comprometió a participar de los operativos de rescate, convirtiéndose en el centro de recepción de los ejemplares afectados ante situaciones de emergencia como incendios forestales, inundaciones y eventos de caza furtiva o tráfico de fauna silvestre, eventualidades que disparan el protocolo de acción rápida.

El ciervo de los pantanos -el de mayor tamaño entre los de América del Sur- es una especie originaria del Delta del Río Paraná. Si bien no hay una estimación precisa del número de ejemplares que quedan en el país, el último censo contabilizó unos 500 ejemplares en la década del 90 y desde entonces su número se habría reducido drásticamente. Sociedades proteccionistas dicen que habría menos de 200 ejemplares vivos. 

De pelaje color rojo leonado que en época invernal cambia a un tono más pardo, esta especie de ciervo suele habitar en orillas de ríos y riachos correntosos y en lagunas internas de las islas donde los juncales, totorales y terrenos anegadizos los mantienen protegidos.

Durante las últimas décadas, la caza furtiva impulsada por la comercialización de su carne y el cambio de su entorno natural debido a la acción del hombre se han convertido sin embargo en una seria amenaza para su continuidad.

Si bien no hay una estimación precisa del número de ejemplares que quedan en el país, el último censo contabilizó unos 500 ejemplares en la década del 90 y desde entonces su número se habría reducido drásticamente. Ante esta situación se iniciaron acciones para conservar la especie, que incluyen protección legal, la creación de áreas naturales protegidas, un mayor control de la caza furtiva y campañas de concientización entre los pobladores isleños, que los cazan como provisión de alimento.