Con los resultados de las elecciones favorables la política muestra sus vieja mañas, el oportunismo es una de ellas. El senador rionegrino Miguel Pichetto, nacido en Sierra Grande, consideró que la idea de instalar la central nuclear en esta localidad aún debe analizarse. La “oportunidad aún existe”, sólo fata algo: la licencia social. En Río Negro el pueblo ya se expresó con marchas y toda clase de manifestaciones, incluso con una Ley. Todos le han dicho no a la energía nuclear.

“La energía nuclear es limpia”, declaró al diario Río Negro el legislador, quien el último domingo festejó, cuando su fuerza política obtuvo más votos que el oficialismo. El gobernador Alberto Weretilneck, quien fue el impulsor de instalar la central nuclear, recibió una dura derrota en las PASO, tanto fue así que en las elecciones legislativas, celebradas este último domingo, decidió no presentar una lista de diputados. La ciudadanía no le perdonó el encolumnamiento detrás de la idea presidencial de construir una central nuclear; quien esta vez salió fortalecido fue Miguel Pichetto, su candidata Emilia Soria sacó el mayor porcentaje de votos. Con las urnas a su favor, decidió que era momento de hacer declaraciones fuertes: “la energía nuclear es una oportunidad única y excepcional

Con una Ley que prohíbe la energía nuclear en el ejido provincial, el senador entiende que esto no es impedimento: “En algunas zonas, como Viedma, no la aceptan, pero Sierra Grande tiene otra cultura, ligada a la minería. Para la ciudad es una oportunidad económica única y excepcional. La inversión supera los 10.000 millones de dólares, y tendría unos 5.000 trabajadores en su construcción y 1.000 trabajadores, con altos salarios, en su funcionamiento. Sería la inversión más grande que pudo recibir la provincia en la historia”, afirmó Pichetto.

Sierra Grande, que sabe y mucho de ilusiones mineras, estos últimos debió vivir en carne propia como el mito del progreso que acompaña a estas industrias no siempre es verdad. La mina que explota la empresa China MCC echó a casi todos los trabajadores, de los 550 empleados, sólo quedan 60, haciendo tareas administrativas. Hasta el gremio minero se retiró de la comunidad patagónica, que ahora sufre el desempleo.

“El debate estuvo mal concebido. Ahora, más serenos, sin campaña, hay que retomarlo”, se ilusiona el senador. “Yo siempre estuve a favor de la energía nuclear, no quise hablar de esto en campaña, pero la energía nuclear es limpia. La central nuclear en Sierra Grande tiene una excelente oportunidad. Hay que hablar con los legisladores y lograr la licencia social”, para Pichetto no cuenta que la comunidad, organizaciones ambientalistas, sociales, originarias y políticas ya debatieron el tema y el resultado fue uno solo: no a la energía nuclear.