Los residuos provenientes de la poda representan grandes volúmenes y, eventualmente, graves peligros en la provincia de Córdoba. Según el último relevamiento realizado en el área de las Sierras Chicas, estos residuos conforman más del 40% de los que llegan a los basurales o estaciones de transferencia. Son materiales que motivan muchas situaciones peligrosas, como la generación de incendios y la multiplicación de insectos.

La asistencia del INTI apunta a la reducción de estos residuos, tanto en su origen como en las plantas de tratamiento. En el caso de su generación inicial, aminorar el impacto sobre los basurales y espacios de disposición final.

Ese objetivo persigue una nueva legislación: se trata de una nueva ordenanza que se aprobó en la localidad de Mendiolaza y que se espera implementar a partir del año que viene.

La norma plantea que durante los dos meses del año en los que se genera mayor cantidad de residuos de poda (julio y agosto), el Municipio se hace cargo de la recolección domiciliaria. Pero durante el resto del año, las familias deben hacerse cargo de sus residuos por su propia cuenta o a través de alguna empresa o persona, integrados a un Registro de Operadores de Residuos Verdes habilitados y controlados por el municipio.

Del alto porcentaje de residuos de poda, un 80 por ciento proviene de domicilios particulares”, explica Eugenio Pettigiani, del departamento de Química Analítica y Residuos Urbanos del INTI en la región Centro. “Si bien hay grandes generadores de residuos de poda, como por ejemplo la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC) cuando realiza trabaja en el mantenimiento de las redes eléctricas, las estadísticas mostraron que la mayoría de los residuos sumados provenían de los domicilios”, agrega.

Pettigiani está a cargo de la coordinación de estas tareas del INTI en Córdoba. Al respecto, señala: “Estamos tratando de dar asistencia en todos los frentes. En cuanto al trabajo en planta, cuando los residuos de poda llegan al basural, se hace una primera selección de los que son las ramas más finas y las ramas más gruesas; las más gruesas tienen como destino leña social, luego de un secado, y todo lo que es más chico se emplea en proceso de chipeado. La mayor parte del chipeado se utiliza para la producción de compost”.

En este sentido, el INTI está trabajando en dos aspectos clave: la fabricación de una trituradora especial y un plan para el uso innovador de los chips resultantes.

La trituradora ideada, que supera la performance de las chipeadoras, fue diseñada en INTI-Córdoba y se está fabricando en un taller metalúrgico de la localidad de Tancacha. El ingeniero Cristian Saszynzcky, integrante del equipo de diseño, explicó: “Se realizó el diseño y la ingeniería de detalle. Se trata de una trituradora de poda innovadora de fabricación nacional para trabajar en la planta de procesamiento de residuos, capaz de reducir el volumen de poda en un 85%, con un ritmo de producción de entre dos mil y 2500 kilos por hora, para procesamiento de poda limpia de ramas de hasta 10 centímetros de diámetro, con sistema de protección contra obturaciones de materiales extraños, tolva de alimentación superior para recibir la poda directamente desde el camión, entre otras ventajas. Actualmente se encuentra en etapa de fabricación de prototipo y se instalará en la localidad de Villa Allende”.

Por otro lado, Pettigiani anunció: “Estamos avanzados en un desarrollo novedoso relacionado con la producción de alimento para animales a partir de hongos. Esto tiene que ver con el trabajo de una pequeña empresa cordobesa que investigó la producción de hongos: el chip es la base sobre la cual el hongo prolifera, se cultiva durante un determinado tiempo. Así, la poda procesada se vuelve un insumo básico para la posterior producción”.