El venado de las pampas (Ozotoceros bezoarticus celer) habita en el área natural protegida Bahía Samborombón, en el este bonaerense. Los descendientes de los primeros cerdos domésticos soltados en estas tierras por los conquistadores españoles, hace más de cinco siglos, se convirtieron en el principal riesgo de esta especie declarada Monumento Natural de la Provincia de Buenos Aires en 1995.

Para controlar esta especie exótica e invasora, el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) puso en marcha un proyecto piloto, que busca reducir la población a niveles que no afecten la fauna nativa y la producción ganadera de la zona, además de evitar un riesgo sanitario ya que los cerdos silvestres son portadores de enfermedades como la tuberculosis, la leptospirosis y la brucelosis, transmisibles al ganado y a los humanos.

Dicho proyecto se asienta sobre dos pilares fundamentales, uno es a través de la Disposición 3/2019 que habilita los controles poblacionales bajo supervisión y capacitación de los Guardaparques del Organismo. El otro es la utilización de trampas circulares construidas especialmente en material metálico expandido. Tienen 6 metros de diámetro y un dispenser automático que, alimentado a energía arroja maíz con el fin de atraer a los chanchos.

Al mismo tiempo se desarrollan monitoreos en poblaciones de cerdos silvestres y venados que permitan evaluar con el paso del tiempo, la efectividad de los métodos de control e incrementar el conocimiento acerca de comportamientos y relación entre ambas especies.

El venado de las pampas, también conocido como “ciervo pampero, venado pampero o ciervo campero”, es un pequeño cérvido que tuvo una amplia distribución en los pastizales sudamericanos. Hasta fines del siglo XIX, esta valiosa especie autóctona fue uno de los animales más típicos y abundantes de la provincia. Pero la sobre explotación de su cuero y carne, y la modificación de gran parte de su hábitat por la intensificación de la agricultura y la ganadería, provocaron una fuerte reducción de sus poblaciones.

Se trata de una especie incluida en la lista de especies en peligro de extinción de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y de la Convención Internacional para el Tráfico de Especies Silvestres de Flora y Fauna (CITES), de la cual Argentina es uno de los países firmantes. Fue declarado Monumento Natural de la Provincia de Buenos Aires mediante la Ley Nº 11.689, que incluye la veda total y permanente de su caza.