Los residuos de la industria maderera patagónica son un problema para muchos establecimientos forestales. Algunos hongos degradadores comunes en los bosques son capaces de transformar estos residuos en un aglomerado de características semejantes al poliestireno expandido, comúnmente llamado telgopor. Dado que el poliestireno es muy difícil de degradar y está siendo prohibido en muchos lugares del mundo, dos investigadores del Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP) -que tiene sede en Esquel-, Maximiliano Rugolo y Francisco Kuhar, desarrollan un reemplazo gradual de los clásicos envases de alimentos, contenedores de electrodomésticos, y aislantes térmicos hechos de telgopor.

Desde el Área de Protección Forestal del CIEFAP -organismo cuyo presidente es el ministro de Educación del Chubut, Rubén Zárate-, en colaboración con el INTI y PROPLAME-PRHIDEB (UBA-CONICET), el equipo de investigadores integrado por Rugulo y Kuhar está adaptando la producción de este bioaglomerado a los residuos forestales utilizando diversas especies de hongos. Los resultados son alentadores y el proceso se encuentra optimizado para producir a escala media todo tipo de productos basados en este material.

Francisco Kuhar indicó que esta idea comenzó a desarrollarse en simultáneo en distintos centros de investigación y que “el desafío institucional consiste en utilizar hongos de los bosques andinos adaptados a las condiciones imperantes en la región, y manipular la producción, de manera tal que este material tenga las características deseadas para cada aplicación. Esta manipulación consiste en seleccionar las especies de hongos, los tiempos de maduración y diversos aspectos nutricionales de los residuos, de manera que el bioaglomerado sea resistente y no se deforme durante el secado”.

En palabras, de Rugolo “la experiencia fue muy positiva. Realmente se pudo mostrar el producto que nosotros generamos, nos contactamos con gente del sector que tienen mucho interés por el producto, tanto gente que realiza plantines y le interesa por las macetas, como para generar un producto biodegradable en reemplazo de las macetas plásticas, como también gente del sector del diseño industrial que le interesaría realizar algunas piezas para reemplazar otras que tienen mucho desgaste en maquinarias. Les interesa porque es un material más rápido y económico a desarrollar”.

También hubo mucho interés por un desarrollo masivo a gran escala del producto, en el cual por ahora nosotros tenemos poco desarrollo y también están interesados en financiar este crecimiento y hacerlo más extensivo”, contó el joven investigador. La investigación y aplicación realizada en el CIEFAP es pionera en la Argentina y tiene un gran potencial para todas las regiones, ya que se utilizan todos los residuos forestales como pueden ser virutas, aserrines, pajas de cereales y cascarillas de semilla, entre otros.

Los productos que se pueden realizar a partir de este material son principalmente planchuelas que se usan como material aislante térmico y y/o acústico, y cumplen las mismas funciones que el telgopor. También se puede utilizar como embalaje, para hacer macetas, donde al ir al suelo se reintegran los nutrientes.

Desde el CIEFAP se busca trabajar en asociación con diversos organismos nacional y también con el sector sector privado, para desarrollos tecnológicos sustentables, revalorizando residuos y ofreciendo soluciones a diversos problemas. 

Desde el gobierno provincial, resalta Santiago Miguelez, Secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, comenta que “la Provincia realiza un fuerte acompañamiento a la formación de investigadores y especialmente a los jóvenes con un perfil innovador y emprendedor, cofinanciando los estudios en las áreas estratégicas y orientando la pertinencia de sus temas de investigación; de esta manera, obtenemos nuevos productos y dispositivos capaces de darle valor a nuestros recursos naturales renovables

El equipo que está trabajando en este novedoso sistema sustentable: