Con una llamativa naturalidad, Serafín Sillero relata su experiencia ganadera en Sudáfrica, a donde viajará en un par de días para instalarse -como lo hace desde 2009- hasta mediados de junio. Su trabajo en tierras africanas consiste en asesorar a una cabaña que cría vacunos Aberdeen Angus en la preparación de la hacienda para las exposiciones. Porque a eso se dedica este estudiante de Administración de Empresas, que a pesar de sus jóvenes 23 años ya ha recorrido un largo camino en el tema y tiene clientes en la provincia de Buenos Aires, Uruguay y Brasil.
“Toda la vida me dediqué a esto”, dice para justificar lo que ha logrado en tan poco tiempo. Hijo de Germán Sillero, uno de los propietarios de la cabaña Santa Clara, ubicada en El Perdido, partido de Coronel Dorrego (sur de la provincia de Buenos Aires) y dedicada a la cría de toros Angus puros de pédigree y puros controlado, Serafín desde que nació estuvo entre la hacienda. “Trabajé con vacas y con la cabaña desde que era muy chico, voy a Palermo desde los tres años… Y a los 14 empecé a dedicarme más a la preparación de toros, a ir a exposiciones todos los fines de semana, a trabajar con mi papá en Brasil y en Uruguay”, comenta el preparador.
 
Asesoramiento integral. Según él define, básicamente son tres las actividades a la que debe abocarse para preparar animales para los shows y exposiciones: “Una es seleccionarlos, otra es pelarlos y aplicarles una serie de productos, y la otra es presentarlos en la pista”. Y para seguir en el tren de las definiciones, explica que lo que hace es “una especie de asesoramiento, que puede ser por una tarea full time, que abarcaría todos los aspectos de una cabaña, o que te contraten para algo específico: preparación para remates, shows y exposiciones”.
El trabajo de asesoramiento en Sudáfrica le surgió durante el verano de 2009, cuando él estaba en Denver, recorriendo y capacitándose en las mejores cabañas estadounidenses. Por medio de la Asociación Argentina de Angus lo pusieron en contacto con Colin Emanuel, un cabañero sudafricano que por esos días había llegado al país buscando asesoramiento. La necesidad de estar un mes y saber inglés fueron dos cuestiones determinantes a la hora de elegir a Serafín como enviado.
“El trabajo que realicé fue más completo que una preparación, ya que tuve que asesorarlos en el armado de una cabaña. La idea de estas personas era conformar un proyecto ganadero sólido, en base a un rodeo adquirido a uno de los productores más antiguos del país, con aspiraciones de un remate anual propio y preparar ejemplares para alta competencia”, describe Sillero. “Entonces, entraba todo lo que tiene que ver con genética, con alimentación y demás”, agrega.
Estuvo un mes viviendo en el campo y se sorprendió por lo que se encontró: “Allá es todo muy precario. El esquema de trabajo no tiene nada que ver con el nuestro, no hay suplementación en animales para engorde, ni para remates de toros, ni para nada. Toda la hacienda es a base de pasto natural”, cuenta.
Intentó cambiar un poco la forma de alimentación, los hizo incursionar en genética, seleccionó las vacas que le parecieron más aptas para empezar a trabajar, eliminó otras, concretó la primera importación de semen de Estados Unidos para comenzar a inseminar, y arrancó con todo el sistema de preparación para exposiciones que se utiliza en la Argentina.
 
Un buen debut. “Empezamos con las crías adquiridas junto con el rodeo de madres y fuimos a la primera exposición. Viajé un mes antes para comenzar a organizar la cabaña y prepararnos para la muestra. Conseguimos el campeón supremo, categoría donde compiten los campeones de todas las razas en búsqueda del mejor ejemplar en términos de producción de carne, dejando de lado especificidades de cada raza”, dice.
Tras el éxito obtenido en la primera experiencia, sus clientes sudafricanos le propusieron preparar más animales para el año siguiente. “Esa vez incluimos mayor cantidad de hembras, que se destacan en este rodeo”, explica. En una primera exposición otra vez el resultado fue el mejor y consiguieron el Campeón Nacional. “Pero luego, en la exposición de otoño fuimos muy castigados por exceso de preparación”, admite.
“Es un mercado muy tradicional y poco acostumbrado a las cuestiones relacionadas al márketing y el show, por lo que cuesta mucho generar buenas opiniones sobre lo que hacemos. Hoy en día la mayoría de las cabañas ha incorporado mejores sistemas de alimentación para animales de show, así como técnicas de preparación y suplementación para toros de remate”, analiza. “Se aceptó la conveniencia del márketing como herramienta para incorporar potenciales clientes de otros sectores, y extender la frontera de clientes más allá de los colegas productores”, completa.
En el terreno productivo, Serafín tuvo un trabajo intenso en el campo: “Se han incorporado nuevas tecnologías de producción de pasto y forrajes para desarrollar el ciclo ganadero completo. Se pusieron dos sistemas de riego y se triplicó la cantidad de rollos, maíz y sorgo. Se sembraron con raigrass todas las quebradas naturales, que eran inaccesibles para la maquinaria. Y hoy el campo admite el doble la carga ganadera de hace dos años”, cuenta con satisfacción.
 
El sueño de la vaca propia. Si bien su rutina se transformó en volar tres veces por año a Sudáfrica, este viaje no será uno más. Porque además de tener que seleccionar la hacienda de la cabaña que participará en el Royal Show de Kwasulu – Natal (“como si fuera nuestro Palermo”), el joven ganadero presentará también vacas de su propiedad.
“Luego de mi primer año trabajando con los Emanuel, me propusieron componer una sociedad con su rodeo, vendiéndome el 50% de las mejores 15 vacas. Esas exponen este año junto con sus crías. La expectativa es grande, y esperemos que sea la puerta de entrada para otros proyectos ganaderos en ese país”, comenta.
Además de su desempeño en tierras sudafricanas, Sillero tiene mucho trabajo por estos lados. Por un lado sigue colaborando con el rodeo de Santa Clara, que le demanda una buena cantidad de horas, porque en agosto realizará su remate anual y además en este 2011 volvería a competir en Palermo. Y por otro, Serafín comenzó hace unos meses con el armado de “La Cambicha”, su propia cabaña. Para eso arrendó un campo en la zona de Irene, en el partido de Coronel Dorrego.
“Estoy empezando con un rodeo de Polled Hereford puro de pédigree y puro registrado. Además, fui comprando vacas Angus de pédigree, incorporé donantes y embriones de La Rubeta y Carlos Ojea Rullan para comenzar a armar el rodeo”, explica con naturalidad, como si tuviera 23 años, sí, pero dedicados a la ganadería.