Desde Mendoza llegan las primeras señales de las consecuencias directas del cambio climático, que es irreversible. Durante todo el mes de agosto en la estación meteorológica de Horcones, que se halla en la alta montaña cordillerana, no se registró ni un solo día con nieve. Especialistas del Conicet prevén una crisis hídrica muy importante para el verano, ya que todos los ríos se nutren del deshielo. Aseguran que los inviernos tendrán menos nieve, pero con más lluvia en el llano.

Hay una tendencia a tener menos agua de nieve y más en el llano pero la variación climática no es lineal“, comentó al Diario Uno Juan Rivera, doctor en Meteorología e investigador del Programa Regional de Meteorología (PRM) del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla), del Conicet. El especialista comparó los datos de los últimos treinta años de la estación Polvaredas, que está al oeste provincial, con la de Villa Atuel, al este, los datos fueron reveladores: en el oeste, es decir en la cordillera hay cada vez menos nieve y en el este, en la llanura, más lluvias.

El cambio climático hace por lo menos tres décadas que se registra en Mendoza, sólo que hasta ahora nadie se había tomado el trabajo de comparar datos. “Analizando las series de lluvia anual para San Juan y Mendoza del período 1960-2010, se observa un aumento en el acumulado anual para días con precipitación extremas de alrededor de 51mm. Al mismo tiempo, ha aumentado la racha anual máxima de días consecutivos sin lluvia en alrededor de 12 días. De esto se concluye que ha habido una tendencia a mayores cantidades de lluvia acumulada en pocos días (lluvias más intensas) pero separados por períodos sin lluvia relativamente más largos”, describe Diego Araneo, doctor en Ciencias de la Atmósfera y Director del PRM.

Los modelos climáticos prevén que esta tendencia a la escasez de nieve en alta montaña continuará en las próximas décadas, interrumpida sólo por algunos años de leve superávit de nieve“, advierte. El pronóstico, según el investigador, debe obligar a una modificación en la manera en la que se recolectará el agua, ya que de nada sirve que llueva en el llano cuando en la naciente de los ríos no habrá agua suficiente.

El sistema de irrigación en nuestra provincia está principalmente diseñado para el aprovechamiento de la nieve acumulada en invierno y su posterior derretimiento con la llegada de la primavera. Si bien un incremento en las precipitaciones de verano pueden atenuar los efectos de la falta de acumulación de nieve invernal, por ejemplo haciendo que se puedan demorar los turnos de riego, el probable incremento simultáneo de rachas secas exigirá también diseñar estrategias de almacenamiento y manejo de agua de lluvia estival, práctica que actualmente no se realiza“, opinó Araneo.

El problema del agua es algo que comienza a cuestionarse en Mendoza. “No podemos esperar a que nos sorprenda el hecho de que nos quedemos sin agua, hay que empezar a corregir ahora, entendemos que desde ya tiene que haber un cambio, proteger las fuentes que tenemos, no contaminarlas, no mal usarlas“, afirmó Patricia Puebla, Coordinadora de la Red Integral para la Gestión del Agua. Es importante, remarcó, concientizar a la población de la necesidad de proteger la fuente vital de agua, racionalizando su uso. La reutilización del agua es un factor determinante para su conservación. “Los efluentes tratados pueden usarse para regado de parques jardines. Hay algunas empresas que lo están haciendo, que parquizan y hacen ese reúso. Son emprendimientos de gente que está comprometida con el ambiente. El agua que se utiliza en la cocina, de lavado de vajilla, también se puede reutilizar”, detalló. Todo dependerá de la forma en la que la sociedad entienda que el agua es un recurso limitado y no renovable, y cada vez será más difícil acceder a él.