Un estudio internacional realizado por investigadores e instituciones de Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia, vinculados a través de la Red de Bosques Andinos (RBA) -recientemente publicado en Nature Communications- muestra que los bosques andinos tropicales y subtropicales están actuando como sumideros de carbono y tienen el potencial de servir como importantes refugios de carbono en el futuro.

Liderado por Álvaro Duque de la Universidad Nacional de Colombia y Kenneth Feeley de la Universidad de Miami, y con una destacada participación de investigadores del CONICET, es el primer estudio en mostrar las estimaciones de stock y la dinámica del carbono andino a escala continental. ¿Qué significa esto?

El carbono es el principal componente de la materia orgánica, por eso en los bosques se almacena en grandes cantidades. “Los bosques constituyen importantes reservorios de carbono del planeta. Tener en cuenta esto es primordial porque en la medida que los bosques contienen más carbono, la atmósfera posee menos, y la principal forma en la que el carbono se encuentra en la atmósfera es como dióxido de carbono (CO2) que es el componente central del efecto invernadero, causante del calentamiento climático. Por eso, es fundamental conocer las cantidades o el stock de carbono que pueden almacenar nuestros bosques”, expresa Ricardo Grau, investigador principal del CONICET y director del Instituto de Ecología Regional (IER, CONICET-UNT), instituto que aportó casi el 40 por ciento de las parcelas de bosques que se estudiaron para este artículo.

“El establecimiento de parcelas nos permite hacer distintos tipos de estudios”, manifiesta Cecilia Blundo, también investigadora del CONICET en el IER. “En este estudio en particular, queríamos ver específicamente cómo están actuando los bosques andinos como reservorios de carbono. Cada país tiene su sistema de parcelas. Nosotros, en el IER, tenemos parcelas en las yungas argentinas y los otros países las tienen hacia el norte sobre los Andes. Las parcelas sirven para investigar la dinámica de los bosques a largo plazo, es decir, cómo cambia su estructura y composición de especies”.

El estudio analizó una base de datos de 119 parcelas permanentes establecidas en los Andes tropicales y subtropicales distribuidas entre los 7.1 °N (Colombia) y 27.8 °S (Argentina), en un gradiente de elevación desde los 500 a 3500 msnm. Los resultados muestran que en los Andes hay, en promedio, un incremento neto de 0,67 toneladas de carbono por hectárea por año entre 2003 y 2014. Además, la tasa de fijación del carbono andino obtenida (1.01% anual) es incluso mayor que la de los bosques tropicales maduros de tierras bajas, como los de la Amazonia o del sudeste de Asia. Estos resultados indican que los Andes son similares a otros bosques tropicales en el sentido de que actúan como sumideros de carbono y que, inclusive, lo están asimilando a tasas mayores, debido al clima (menos cálido) y a la edad de sus árboles (más jóvenes).

 

El clima del futuro es una gran preocupación para la humanidad, por lo que conocer cuánto van a aportar los bosques a ese balance de carbono es importante para el desarrollo de estrategias de conservación y manejo sustentable.

Los bosques andinos están contribuyendo a mitigar el cambio climático -indica Agustina Malizia-. Obviamente, no van a cambiar el balance grueso de carbono del planeta, pero sí están contribuyendo de manera confiable.”

Fuente: CONICET