La procesión no va por dentro. Cuando la fe –que es cierto que mueve montañas- opera en favor de una creencia, no hay lluvia ni distancia que pueda frenarla. Este fin de semana, hubo dos de esas procesiones que mueven montañas y también piernas. Una de ellas paralizó a una provincia, la de Salta, con festejos que arrancaron la semana pasada. La otra hizo de una locura un hecho casi normal: caminar 70 kilómetros –desde Rosario hasta San Nicolás- para venerar a la Virgen del Rosario. Aquí, el resumen de ellas.

Rosario camina

Está a la vera del río Paraná la Virgen del Rosario, en San Nicolás de los Arroyos, en el extremo Norte de la provincia de Buenos Aires. Hasta aquí llegó una multitud que el sábado 14 de septiembre partió desde Rosario a pesar de la lluvia que castigó a esta ciudad y a casi todo el país.

“Suerte para todos, que todos, que Dios y la Virgen los ilumine”, propusieron los organizadores en el perfil de Facebook que citaba a los promesantes en la zona sur de la ciudad de Rosario para iniciar la caminata hasta San Nicolás. Recomendaban gorras que no hicieron falta, agua que sobraba desde el cielo y zapatillas que se mojaron con los primeros pasos.

Una lluvia pertinaz que cayó desde la tarde del sábado no logró detener la procesión a pie al santuario de la Virgen del Rosario de San Nicolás. Iban con el lema: “Junto a María, viviendo la alegría de ser familia”. Con Paragüas, con capas, con pilotos o pilotines, con bolsas en los pies, con botas, con ojotas. O sin nada. Así fue la procesión que juntó adolescentes con niños, abuelos con nietos, padres con hijos.

El domingo a primera hora de la mañana el arzobispo rosarino Eduardo Martín ofreció la homilía en el santuario cuando ya hubieron de llegar la mayoría de las personas que forman parte de esta peregrinación realizada desde hace más de veinte años, justo dos semanas antes de la celebración por el día de la Virgen del Rosario, el próximo 25 de septiembre.

Salta de Fe

La procesión en honor al Señor y la Virgen del Milagro, considerada una de las fiestas religiosas más convocantes del Norte del país, termina este lunes con 600.000 personas en procesión. A las 15 del lunes 15 de septiembre, con la salida de la Cruz Primitiva, la de la Virgen de las Lágrimas y las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, empieza el final de la semana más devota de Salta y una de las más devotas del Norte argentino. Es las más antigua de las fiestas del país, con 322 años de festejos.

La procesión llegará hasta el monumento 20 de Febrero, donde el arzobispo de Salta, monseñor Mario Cargnello, encabezará la ceremonia de Renovación del Pacto de Fidelidad del Pueblo de Dios, para regresar a la Catedral Basílica de Salta, donde tendrá lugar la Misa del Peregrino.

El lema de la celebración religiosa de este año es “Sembremos la alegría del Milagro y el encuentro. Renovemos”, mientras que las intenciones son “Para que anunciemos la alegría del Evangelio”; “Para que custodiemos la vida humana y la familia” y “Para que encontremos fraternalmente como pueblo argentino”. Las estimaciones oficiales indican que participarán más de 600.000 personas de la procesión, por lo que más de 4.000 efectivos policiales estarán afectados al operativo de seguridad y a la organización de los fieles. El año pasado, 800.000 personas participaron de la procesión, según informaron fuentes gubernamentales y policiales.

Más de 400 efectivos de emergencias del Ministerio de Salud de Salta trabajan diariamente durante los días del culto al Señor y Virgen del Milagro, y atienden una cantidad superior a las 220 personas. Pero este operativo se vio intensificado por la gran afluencia de fieles, por lo que se instalaron puestos médicos en sitios estratégicos. Además, habrá personal del SAME de la provincia de Jujuy, grupos de rescate, estudiantes de enfermería del instituto Dr. Ramón Carrillo y enfermeros de la Cruz Roja.

La fiesta del Milagro se desarrolla en Salta desde 1692, y todos los años convoca a fieles de todo el país y de naciones vecinas, que se acercan para rendir homenaje, pedir y agradecer los favores concedidos. Su inicio data de fines del siglo XVI, cuando la imagen del Cristo Crucificado que encabeza las celebraciones llegó al Puerto del Callao, en Perú, tras el naufragio del barco en el que Fray Francisco de Victoria la había enviado, con destino al templo mayor de Salta.

El Fray de Victoria había estado en la fundación de Salta, en 1582, y 10 años después mandó esta imagen a lo que hoy es la catedral salteña y otra de la Virgen María hacia Córdoba. Un siglo más tarde, en septiembre de 1692, un fuerte temblor azotó el territorio de la actual provincia de Salta, y los movimientos telúricos cesaron cuando el sacerdote José Carrión sacó al Cristo en procesión, por lo que desde allí se celebra cada año la Fiesta del Milagro.

Fotos: Télam