La provincia de San Juan cuenta con una de las atracciones más imponentes para los amantes de los deportes no convencionales. Ubicada a 30 km de Barreal y a más de 1700 metros sobre el nivel del mar, Barreal Blanco es una de las mejores ‘pistas’ de toda sudamérica para practicar el carrovelismo o windcar.

Esta formación geológica ubicada en La Pampa del Leoncito consiste en una antigua laguna que, tras secarse, formó una superficie de sedimentos lacustres. Se trata de una planicie arcillosa y blanquecina de 14 km de largo por 4 km de ancho, cuyo constante viento la destinó a ser el punto ideal para este increíble deporte que pocos conocen. Los autos a vela corren empujados por el viento, y la velocidad puede alcanzar más de 135 km/h (el viento es permanente desde octubre y hasta marzo).

La estructura del carro ubica al asiento a pocos centímetros del suelo, y quienes disfrutan de este deporte aseguran que se experimenta una mezcla de sensaciones que van desde la adrenalina de la velocidad, hasta la paz en cada giro para cambiar el rumbo.

No sólo las condiciones técnicas hacen perfecto a este lugar: la Cordillera de los Andes y la precordillera al este enmarcan este sitio y aseguran una experiencia inolvidable.

El carrovelismo es un deporte que se originó en De Pannne, Bélgica alrededor del 1800. Fue precisamente un belga amante del windcar quien sobrevoló Barreal en los años 70 mientras viajaba hacia Chile y encontró esta enorme llanura sanjuanina, por lo que regresó para conocerla e intentar realizar esta actividad que ya realizaba en Bélgica. Durante su estadía en nuestro país, este belga llamado Johan Byttebier conoció al sanjuanino ‘Gringo de Lara’, famoso por su dedicación al turismo aventura, y juntos fueron los pioneros del carrovelismo en Argentina, donde comenzaron los primeros campeonatos en la década del 80. 

Para mayor información, contactarse con Cristian Wetten en Posta Inca Turismo & Expedición.