Probar sus propios vinos o compartir el proceso de producción de aceite de oliva serán la última etapa de la evolución de un emprendimiento inmobiliario en el valle de Tinogasta llamado Altos de Tinogasta. Se trata de un fideicomiso que le abre las puertas al mundo de los negocios y los placeres gourmet.

Los socios propietarios de Altos de Tinogasta, cuyo denominador común es la decisión de resguardar su capital, cuenta con más de 220 mil plantaciones de vides y olivares con riego por microgoteo y tecnología de última generación.

Dentro de la finca se seleccionaron 400 hectáreas para esta primera etapa de desarrollo y comercialización. El proyecto se lanzó a principios del año 2008, cuando comenzaron los trabajos de movimiento de suelos para plantar los viñedos y olivares con una plantación de alta densidad.

Las condiciones climáticas de la zona y su suelo hacen de este terroir un lugar de excepción para la plantación de vides y olivos. El emprendimiento da la posibilidad al inversor de ser dueño de parcelas de viñedos y olivares, tener su propio vino de alta gama, producto de su propia bodega con cava controlada, y aceite de oliva Virgen Extra.

El proyecto prevé también la construcción de un Hotel Boutique & Spa con aguas termales.