La noticia trató de pasar por alto en medio de la realidad, marcada por la política, ni siquiera los 1300 habitantes del pueblo catamarqueño que deben convivir con la megamineria lo supieron, pero en las últimas horas se filtró la noticia: una válvula se desprendió y hubo un derrame de agua cianurada en la mina Farallón Negro, en el oeste de Catamarca. La mina es explotada por Yacimientos Mineros Agua del Dionisio (YMAD), que integran el Estado Nacional, la Universidad de Tucumán y el propio gobierno provincial.

La falla se produjo en el circuito de lixiviación y según informa el diario Ancasti, se paró la producción de la mina, pero aún no hay ninguna novedad sobre el impacto ambiental del derrame. Los derrames producidos por Barrick Gold en su mina Veladero, tuvieron el mismo comienzo. La lixiviación es el proceso en el cual se separa la roca del oro o la plata, por medio de una solución líquida de agua, cianuro, cal  y demás compuestos químicos, altamente contaminantes. Cuando este líquido se derrama, pronto encuentra su natural escape hacia las vegas o pendiente que termina en las nacientes de los ríos.

El derrame en Farallón Negro se produce en medio de una compleja situación legal de la empresa. En primer lugar, no produjo ningún comunicado acerca de este escape de agua cianurada. El año pasado decidió cerrar su planta de refinamiento que tenía en la capital catamarqueña donde producía lingotes de oro y granallas de plata, que exporta. Hace un mes que sus empleados mantienen un reclamo salarial. En simultáneo, según lo difunde un informe de Télam, la empresa logró en los últimos 10 años incrementar un 63% el tratamiento de materiales, 101% la producción de oro y 72% la de plata.

La desidia, los malos tratos laborales, y la contaminación marcan todos los proyectos de la megamineria. Un aumento en la mayor producción de metales preciosos siempre viene acompañado de derrames y accidentes que producen efectos desastrosos en el medio ambiente, desesmascarando el verdadero objetivo de la industria: obtener la mayor cantidad de dinero prescindiendo de los cuidados ambientales.

La empresa, como todas las de su tipo, difunde un guión que es totalmente falso, y que no tiene fundamento en la realidad. Desde su página web, asegura que “todas las etapas del proceso productivo están provistas de la tecnología más eficiente. Se trabaja por la optimización continua del uso de los recursos naturales y la energía, y aplicando día a día las más estrictas medidas de control y seguridad”

La mina, que comenzó a operar en 1978, recibió la visita de inspectores de la División Policia Minera y de la Dirección de Gestión Ambiental Minera provinciales, quienes labraron un acta, el paso formal para muchas veces obstaculizar investigaciones serias y competentes que demuestran el grado real de contaminación que producen estos derrames.