En noviembre pasado, el gobernador Jorge Capitanich y la empresa de capitales chino-argentinos Feng Tian Food suscribieron un convenio de cooperación para poner en marcha en la provincia tres complejos productivos porcinos integrados, con 2.400 madres cada uno.

Ahora, y pese al rechazo de la sociedad por las consecuencias ambientales que traerán estas megagranjas -que entre otros problemas, presentan un potencial pandémico y exponen a la población a enfermedades zoonóticasCapitanich mantuvo una videoconferencia con el embajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja, donde indicó que el primer embarque de exportación podría darse entre agosto y septiembre próximo.

“La intención gubernamental es instalar 25 granjas con 12.000 madres. La multiplicación da como resultados 300.000 hembras, misma cifra incluida en el texto concebido el año pasado. La meta también es la misma: proveer a China de al menos 900.000 toneladas anuales de carne porcina”, indica Editorial Sudestada de la mano del periodista Patricio Eleisegui, quien detalla que “El proyecto para proveer de carne de cerdo a China está concebido para resultar desplegado en zonas donde ya se hace cría intensiva de ganado y producción de transgénicos de soja y maíz. Contempla un uso diario de 1,5 millones de litros de agua por granja y se desplegará en zonas del país habitadas, con redes ferroviarias en actividad, caminos asfaltados y suministro eléctrico estable.”

En este contexto, compartimos las conclusiones del Informe Técnico del Impacto de las Megagranjas Porcinas en la Salud Socioambiental publicado por el Instituto de Salud Socioambiental (INSSA) de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR):

> La cría intensiva de cerdos implica un consumo insostenible de energía y bienes comunes, así como el desarrollo de enfermedades. La principal ruptura del proceso de metabolismo sociedad naturaleza deviene de la inmanejable cantidad de desechos producidos y concentrados en áreas reducidas de territorio. Estos desechos tienen la capacidad de contaminar agua, suelo y aire.

> El agua, si bien es el componente mayoritario del planeta, solo se encuentra disponible para el consumo humano y la supervivencia de las especies en un 0,35% del total. Los emprendimientos porcinos son un sistema productivo de alta demanda hídrica que genera el ingreso de contaminantes que afectan su calidad general rompiendo los equilibrios naturales y produciendo problemas de eutrofización.

> Adicionalmente el ingreso de contaminantes específicos como son las hormonas y antibióticos generan efectos adversos sobre la biodiversidad y la salud humana. El ingreso de más y nuevos xenobióticos van a comprometer el acceso a este elemento vital.

> Les autores consideran que deben generarse herramientas técnicas de vigilancia y de reparación de los ambientes acuáticos que a la fecha ya se encuentran afectados por la sobreexplotación.

> La evidencia presentada de la contaminación de suelo y agua por una amplia variedad de contaminantes biológicos y químicos en las adyacencias de las instalaciones de producción exponen a la población a enfermedades zoonóticas como diarreas infecciosas o leptospirosis, así como también la contaminación por nitratos a la que se asocian enfermedades como metahemoglobinemia, hipotiroidismo, cáncer colorrectal o enfermedades en la salud reproductiva como abortos o malformaciones.

> La calidad del aire se ve deteriorada por distintos problemas de contaminación relacionados con la presencia de material particulado respirable y gases tóxicos, además, responsables de malos olores que impactan en las comunidades cercanas. Estos son asociados a enfermedades en las poblaciones vecinas a las instalaciones de producción intensiva de cerdos, describiendose desde alteraciones del estado de ánimo e impedimento de realización de actividades cotidianas, hasta entidades como estrés ambiental relacionada a largo plazo con aumento de la tensión arterial, alteraciones de la inmunidad, cefalea y decaimiento. Así mismo se encuentran descritas la asociación entre la producción porcina y una amplia gama de afecciones respiratorias, destacándose el aumento de crisis asmáticas, una mayor necesidad de utilización de corticoterapia y el requerimiento de internación durante las mismas. También se mencionan rinitis, bronquitis y tos nocturna. Cabe resaltar que la mayor susceptibilidad se evidencia en niñes y adolescentes.

> Es importante destacar también que la utilización indiscriminada de antibióticos que demanda este modelo de cría intensiva, lo convierte en una verdadera fábrica de bacterias con resistencia antimicrobiana, alterando los procesos ecosistémicos fundamentales como la degradación de contaminantes y recirculación de nutrientes e incluso la posibilidad de enfermar al ser humano. La dificultad de contar con tratamientos antimicrobianos adecuados para estas bacterias incrementa la morbimortalidad y el gasto público en salud.

> Esta modalidad de cría intensiva presenta potencial pandémico, ya que produce alteraciones en los nichos de los vectores, los huéspedes y los patógenos. La disrupción del metabolismo sociedad-naturaleza por estos megaproyectos es clave para poder comprender la proliferación de mutaciones microbiológicas. A la cría industrial de animales como promotor del surgimiento de posibles pandemias se le agregan otros elementos antrópicos como la explotación de animales salvajes y la expulsión de sus hábitats, la urbanización acelerada, y los cambios en la cadena de suministro de alimentos, que atentan contra la posibilidad de avanzar hacia la Soberanía Alimentaria, debilitando la salud de las personas, sus comunidades y ecosistemas.