Un docente, un alumno y una ingeniera química con experiencia en la producción de cerveza artesanal, obtuvieron “un producto realizado en base a una mezcla equilibrada de sorgo, maíz y arroz” que se proponen comercializar en barriles de 20 litros y botellas de medio litro.

Los promotores tuvieron en cuenta que los indicadores nacionales señalan que el consumo de cerveza en la Argentina es de 44 litros anuales por persona y los celíacos no pueden consumirla.

“Las estadísticas de la Asociación Celíaca Argentina (ACELA) indican que en el Chaco existen unas 10.000 personas celíacas y sólo están debidamente diagnosticadas unas 2.400” y que en Corrientes “las cifras serían similares”, según los impulsores de esta nueva cerveza.

El proyecto prevé “el diseño de una línea especial para el sistema de refrigeración de la bebida que será montado en los bares o en el caso de alquiler particular, para de esa forma evitar la contaminación cruzada”.

El emprendimiento se propone ofrecer un producto a la comunidad celíaca, como una acción de inclusión social. El objetivo es alcanzar “calidad en la elaboración que logre asemejarse en aroma, sabor y apariencia a la cerveza tradicional, porque los celíacos adultos arrastran la memoria gustativa e indefectiblemente caerán en la comparación”.

Como antecedentes en el mercado “hay productos elaborados en ciudades como Rosario y La Plata que no han logrado una total conformidad en los consumidores”, aseguran. Sin embargo señalaron que cuentan con el “compromiso de distribuidores regionales de adquirir el producto en el caso de obtenerse la calidad buscada”.