Fotos: Gentileza INTI-Comunicación

“Una vez que las cooperativas compran los materiales comienza toda la cadena productiva donde intervenimos en cada uno de los procesos, controlando que se cumplan todas las especificidades, desde el corte hasta la entrega del producto final”, explica Horacio Tofé, responsable de la Unidad de Extensión Textil e Indumentaria del INTI, el organismo clave en el desarrollo de este nuevo avance para la ciencia argentina: chalecos antibalas totalmente fabricados en el país.

 

Se trata de un chaleco multiamenazas: el panel balístico es antipunzante lo que protege al usuario de potenciales ataques con armas blancas Con la asistencia del INTI, las fundas de los chalecos antibalas, que antes se importaban, ya son fabricadas por 50 trabajadores agrupados en cooperativas ubicadas en Ciudad de Buenos Aires, La Plata y el conurbano bonaerense.

El proyecto, que comenzó hace dos años, atravesó un proceso de equipamiento de las unidades productivas así como la capacitación de los trabajadores y el desarrollo local de nueva moldería. Desde el inicio, el INTI, como brazo tecnológico del Ministerio de Industria que conduce Débora Giorgi, participó y colaboró en la logística, el control de calidad y la verificación de las fundas de los chalecos que cubren los paneles balísticos, brindándoles protección y adherencia al cuerpo.

Los técnicos del Instituto también colaboraron en el desarrollo y la adecuación de las muestras de fundas locales, compuestas por partes delanteras y traseras que se unen a través de cintas con abrojo ubicadas a la altura de los hombros y un cierre lateral.

Una vez terminados, el INTI entregó los moldes a las cooperativas junto con el manual de confección de las fundas, donde se indica cómo deben llevarse adelante los distintos procesos de corte y armado, así como las medidas exactas para asegurar que cumplan con los requisitos estipulados por el Ministerio de Seguridad.

El Ministerio de Seguridad es quien recolecta las fundas verificadas por el INTI y las entrega a Fabricaciones Militares (FM), en las instalaciones ubicadas en la localidad santafesina de Fray Luis Beltrán. En la planta de producción, que depende del Ministerio de Defensa, se fabrica tanto el panel balístico como las fundas internas, y ahí mismo se ensambla el resto del chaleco. El panel balístico desarrollado y producido en el país es antipunzante, lo que significa que protege al usuario de potenciales ataques con armas blancas.

El desarrollo de estas fundas implica un nuevo avance en la política de sustitución de importaciones. En este sentido, en los meses de octubre y noviembre se entregó la primera serie de estos chalecos que debió cumplir con estrictas normativas y especificaciones de homologación del Registro Nacional de Armas de la República Argentina (RENAR) y, además, someterse a pruebas balísticas en la Escuela Superior Técnica del Ministerio de Defensa. Para ello contó con el asesoramiento técnico del área de Unidad de Procesos Físicos y Químicos del Centro INTI-Textiles, quien realiza ensayos, análisis y el control de calidad de las telas, junto con la Unidad de Extensión Textil e indumentaria de ese Centro.