Empresarios chinos se contactaron con el biólogo e investigador de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), Daniel Bertero, experto en quínoa, para que brinde asesoramiento y capacitaciones a instituciones y universidades de China. La producción de quínoa crece lentamente en el país asiático y sus consumidores muestran cada vez más su interés por los productos derivados de este cultivo milenario de Sudamérica.

En Argentina este cultivo resurgió durante la crisis de 2001 con fines de ser cultivada para proyectos de autoconsumo. Hoy en día, aunque hay algunos intentos de producción, no existe una producción extensiva.

Bertero viajó tres veces a la provincia de Xanxi, capital Taiyuan, donde la quínoa se cultiva a aproximadamente 2500 metros con precipitaciones de alrededor de 400 mm al año, y visitó la Xanxi Agricultural University. También fue a Qinghai, capital Xining, donde los cultivos se realizan a tres mil metros de altura y 150 mm de precipitación. En esa oportunidad estuvo en la Qinghai University y la Qinghai Academy of Agriculture Sciences.

“Si bien no tenemos un convenio formalizado, estas actividades tienden a fortalecer lazos entre la Facultad y empresas e instituciones involucradas en la producción de quínoa. La idea ahora es llegar a establecer algún tipo de acuerdo de cooperación en el tema que vaya desde intercambio de semillas hasta algún otro tipo de colaboración”, dijo el investigador.

La quínoa empezó a hacerse conocida en el mercado de la comida sana de la mano de los naturistas que descubrieron su alta calidad de proteínas. Después, empezó a ser consumida por los celíacos que además de encontrar un alimento muy nutritivo, hallaron que no contenía gluten. Desde el punto de vista agronómico el cultivo de quínoa es muy interesante porque se adapta a ambientes extremos. 

“En China funcionó como producción comercial porque la empresa Shianxi Jiaqui Quinoa Development Co. Ltd. se encargó de desarrollarla y de mantener vínculos con el Gobierno que les brindó subsidios, galpones, etc. La última vez que hablé con ellos habían vendido cien toneladas al año pero están montando dos plantas de procesamiento con la capacidad de procesar siete mil toneladas al año, entre cuatro y cinco mil hectáreas de quínoa destacando las expectativas de crecimiento”, comentó el biólogo. Y agregó: “Además de los productos que han desarrollado (como fideos, los más vendidos en China), también pusieron foco en el aspecto atractivo de las plantas quínoa. En los pueblos que promueven el turismo, es tradicional ir a ver la plantación y tomarse fotos”.

Daniel Bertero fue uno de los responsables de que la quínoa se haga conocida en el ámbito académico internacional: a partir de sus investigaciones logró, junto con otros investigadores, que las publicaciones se posicionaran a la par de los cultivos tradicionales. “En el año 2000 hice mi tesis relacionada a cuestiones que tienen que ver con cómo el ambiente controla la duración del desarrollo en quínoa, en cuánto tiempo tarda en florecer una planta y cómo eso varía con el ambiente de origen. Tenía el desafío de ver si era posible de alguna manera contribuir a que la quínoa se transformara en un cultivo importante fuera de la zona andina”.

El año pasado, una delegación china visitó la Facultad de Agronomía y el investigador Bertero ya tiene otra invitación para viajar al país asiático durante 2016. “Es una retroalimentación: la parte china se beneficia de mi experiencia con el cultivo y ellos me aportan información para entender cómo está funcionando; qué tipo de variedades pueden hacer que funcionen en un ambiente en particular; qué problemas ellos encuentran y cómo pueden resolverse”.