En Chivilcoy desde hace un tiempo hay una nueva costumbre: las huertas orgánicas son cada vez más usuales y las ferias de venta de productos sanos, libres de agrotóxicos ganan las plazas de esta localidad bonaerense. Para seguir con esta nutritiva tradición un centro de atención primaria comenzó a hacer una huerta e invita a los vecinos a participar para trabajar la tierra y producir alimentos sanos y mejorar la alimentación.

“La idea es que la gente se acerque y que podamos aprender a trabajar en la huerta. A partir que esto vaya creciendo, iremos participando en las ferias que organiza el INTA, los viernes en la plaza seca ‘La Perla del Oeste’ y que sea una salida laboral”, comentó al medio local La Razón, la nutricionista Georgina Neris, quien asesora el proyecto. El espacio está en el Barrio San José, donde funciona el Centro de Atención Primaria.

Además de trabajar en la huerta, también se dan cursos y talleres sobre cómo organizar una huerta y alimentación sana. El INTA, y su programa ProHuerta tienen mucho que ver con la realización de esta huerta. Gabriela Perone es miembro de la Institución y asesora el proyecto de la huerta. “Ya estamos trabajando en el acondicionamiento del terreno, ya que habían muchos escombros a raíz de la construcción que se hace en la unidad sanitaria. Lo importante es que haya un espacio para la gente que esté interesada, para que pueda aprender y tengan para el futuro un medio de vida, gracias a la huerta”.

“Trabajaremos para que esta huerta avance y pueda participar de las ferias que se desarrolla los viernes para que vendan sus productos y mejorar la calidad de alimentación ya que son verduras que no tienen pesticidas. Las semillas también son para los vecinos que hacen las huertas en sus casas, a quienes también les haremos un seguimiento para solucionar cualquier dificultad que se presente”.

Las huertas comunitarias y orgánicas son una feliz moda en Chivilcoy y demuestran un cambio de hábitos con respecto a  los vecinos y su relación con la alimentación y la tierra. La sociedad ha tomado conciencia que gran parte de las verduras que llegan a las góndolas tienen agrotóxicos, lo que no permite una alimentación sana. En otros de los barrios de la localidad, el Barrio Sur, funciona desde hace un año otra huerta. “Lo bueno de esto es que no hay edad, es de 0 a cien años e incluso ayuda a lo psíquico. Hay muchas personas adultas que están solas y de pronto esto es una distracción, hacen nuevas amistades”, detalla Perone.

En realidad vengo porque soy diabética y quiero cambiar mi forma de alimentarme, y la de mi familia y creo que por el lado de la huerta, es algo que nos puede beneficiar en muchos aspectos”, resume María José, una vecina que se acerca todos los martes a trabajar la tierra y a ayudar a producir alimentos sanos y orgánicos.