Península Valdés tiene un contorno que supera los 300 kilómetros de playa, que dibujan la forma de “hongo” que se observa en el mapa, con los golfos San José en el norte y el Nuevo en el sur, visitados por miles de ballenas de la especie franca austral, que cumplen allí su ciclo vital.

“En la última juntada que se hizo en la zona de playas se llegaron a contabilizar 4.000 cajones de plástico de pescados que arrima la marea a la zona costera y que provienen de las embarcaciones pesqueras“, expresó el ministro de Turismo y Áreas Protegidas de Chubut, Néstor García.

Se trata de cajones de 65 x 44 x 22 centímetros utilizados para almacenar lo capturado, que generalmente son langostinos, pero también lo que se denomina genéricamente como “pesca variada de costa” que incluye merluza hubbsi, mero, abadejo y, eventualmente, salmón blanco.

Es indignante la cantidad de basura que tiran los barcos, señaló García, quien prometió “realizar las denuncias pertinentes con identificación de todos los cajones”, tarea que no será fácil porque no todos los recipientes tienen la identificación de la embarcación a pesar de ser obligatorio.

Tenemos que tener en cuenta que no solo afectan el ecosistema con estos desperdicios sino que nos perjudican notablemente como destino turístico“, agregó García, ya que en los alrededores de Península Valdés se realiza además del avistaje de ballenas, la observación de orcas, toninas overas, pingüinos, elefantes marinos y gran variedad de aves que deben convivir con los desechos de la pesquería.