La aparición de crías blancas de ballenas franca austral en los golfos que rodean a la Península Valdés son la atracción de los turistas que se embarcan desde Puerto Pirámides y Puerto Madryn para realizar los tradicionales avistajes en la costa atlántica del noreste chubutense.

Durante el fin de semana último los “ballenatos albinos” se divisaron frente a las playas de “El doradillo” y ayer se los observó también próximos a la costa, ofreciendo un espectáculo que aunque no es inusual -pues todos los años se manifiestan- no es característico de la especie ya que nacen cinco entre mil.

“Se trata de crías que nacen albinos y luego van cambiando su pigmentación hasta adquirir un color distinto cuando son adultos,” explicó a Télam Lucas Beltramino, operador del Programa de Monitoreo Sanitario de la ballena Franca Austral.

El color común de esta especie de ballena, conocida científicamente como Eubalaena australis, es el gris oscuro. Sin embargo, todos los años se observan entre cinco y seis cachorros de ballena de color blanco que luego van cambiando la pigmentación, a medida que van creciendo, hasta tomar un color más oscuro.

“De adultos uno los distingue porque suelen tener igual la piel un poco más clara que el resto, pero pierden ese blanco que los ballenatos tienen cuando nacen así”, explicó Beltramino.

Se estima que en una población de alrededor de mil ballenas que circundan la zona por estos días entre adultos y crías, no son más de cinco o seis los que presentan esta particular pigmentación.