Por Leandro Vesco

Hace doce años el oftalmólogo Santiago Gonzalez Virgili entendió que había que salir a recorrer los caminos rurales para ayudar a la gente que vive en pueblos perdidos en el mapa que no pueden acercarse a un hospital para realizar una consulta para solucionar algún problema oftalmológico. Fue allí que creó Cien Caminos, hoy es un grupo consolidado en Río Negro que recorre las comunidades aisladas llevando soluciones para habitantes con problemas de visión.

La falta de especialistas en los pequeños pueblos es uno de los problemas más graves para los habitantes del interior profundo de nuestro país. Siendo escasas las salas sanitarias, lo son mucho más los médicos que se animan a cruzar caminos rurales inundados o tapados de nieve. Los médicos que llegan a los pueblos son generalmente generalistas, y con nada tienen que hacer todo. Las habitantes con problemas más específicos deben salir del pueblo, o convivir con la dolencia durante años.

Con respecto a la visión, si el cuadro no es atendido a tiempo, la pérdida de ella es una posibilidad muy cierta. Para intentar ayudar a la familia rural, Cien Caminos recurre a la acción directa. La semana pasada fueron a Clemente Onelli, un pequeño pueblo a 150 kilómetros de Bariloche que se hizo conocido en los noventa porque desde allí Telefónica Argentina anunciaba su plan de instalar teléfonos públicos en el país, también es famoso el pueblo por la crudeza con el que se presenta el frió: llega a bajar hasta los 22 C° menos cero. El pueblo, como toda comunidad pequeña, no recibe asistencia de ningún tipo.

El equipo de Cien Caminos instaló sus aparatos en la Escuela 106 y atendió a 90 habitantes de los 130 que se le animan a capear el temporal del viento, frio y soledad. La llegada de los médicos especialistas hizo mover los aperos, desde diferentes caminos vecinales se acercaron habitantes de parajes cercanos como Anecón Grande, Cañadón Chileno o Comallo, los caballos se veían atados frente a la escuela.

“El momento en que le sacás la venda a alguien a quien operaste y vuelve a ver después de mucho tiempo, es increíble, impagable”, comenta González Virgili. Tal es la trascendencia que hacen Natalia, Romina, Ariel, Matías, Javier, Santiago, Juan Pablo, Jorge, Fabiana y Sebastián, el equipo de Cien Caminos que se acercó al pueblo, entregando 50 lentes para personas que pudieron ver nuevamente el horizonte. Muchas veces, algunos casos simples, por no ser atendidos, terminan dejando ciega a una persona. La ausencia del Estado aquí, daña.

Cuando algún paciente necesita alguna intervención más específica, los oftalmólogos gestionan viajes a Bariloche. La acción de estos médicos es loable, meritoria y representa tanto en un lugar en donde casi no hay nada. La provincia promete una ruta con asfalto para mejorar la comunicación, pero la esperanza, se sabe, se alarga como la noche, que es larga y cruda. Mientras tanto, 50 habitantes de esta zona hoy ya ven mejor. En la provincia elegida para construir la quinta planta nuclear de nuestro país, los pobladores de las comunidades mínimas, no reciben ni un par de anteojos de un Estado, cada más insensible.