Estas corrientes consisten en los flujos de agua y partículas que se originan a partir de distintos fenómenos, como las avalanchas submarinas, una descarga desde la desembocadura de un río, o como consecuencia de un fuerte oleaje durante una tormenta.

“El estudio de las corrientes de turbidez es de gran relevancia dado que juegan un rol importante en el ciclo geoquímico global y en el ecosistema del suelo marino. Transportan grandes cantidades de carbono, nutrientes y agua dulce a través de los océanos”, afirmó uno de los autores, el ingeniero nuclear Mariano Cantero, director del Instituto Balseiro (IB), que depende de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) y de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en el Centro Atómico Bariloche (CAB), en Bariloche.

“Conocer la dinámica de estas corrientes permite definir mejor su peso como variable en el comportamiento de los océanos y en diferentes fenómenos estudiados por las ciencias ambientales”, añadió Cantero, quien también es investigador del CONICET.

En el trabajo, publicado en la revista “Nature Communications”, los investigadores señalan la asociación de las corrientes de turbidez con la formación de depósitos de material orgánico y, luego de tiempos geológicos, de petróleo y gas. También son un agente de erosión y, por lo tanto, contribuyen a formar nuevas geografías oceánicas como canales y cañones submarinos.

A través de simulaciones numéricas de alta complejidad con supercomputadoras, los científicos proponen una estructura de tres capas para este tipo de corriente de turbidez y además describen su interacción: una inferior, turbulenta, encargada del transporte del material; una intermedia, responsable de aniquilar la turbulencia; y una superior, sin turbulencia, que actúa como una “tapa” del flujo evitando que se disipe y así pueda recorrer cientos de kilómetros.

El estudio de este tipo de corrientes podría ayudar a descubrir grandes depósitos de hidrocarburos. En esa dirección, los científicos vienen trabajando hace años.

Jorge Salinas es el primer autor del estudio que tuvo a Cantero como director de tesis de maestría en Ingeniería y luego de doctorado en el Balseiro, y ahora realiza un posdoctorado en el grupo de multifísica computacional del Departamento de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial en la Universidad de Florida, en Gainesville, Estados Unidos.

El estudio también fue liderado por Sivaramakrishnan Balachandar, de la Universidad de Florida, y también participaron Mrugesh Shringarpure, de la misma casa de estudios; Santiago Zuñiga, becario doctoral de CONICET en el departamento de Mecánica Computacional del CAB; y Juan Fedele y David Hoyal, geocientíficos de la Compañía de Investigación ExxonMobil Upstream, en Houston, Estados Unidos.

Fuente: Agencia CyTA-Leloir