La continua quema de combustibles fósiles genera un aumento progresivo en las emisiones de gases de efecto invernadero, fundamentalmente de dióxido de carbono (CO2), causa principal del calentamiento global y del cambio climático.

Capturar CO2 liberado a la atmósfera como contaminante gaseoso, y transformarlo en diferentes productos con valor agregado es una alternativa. En particular, se destaca la posibilidad de convertirlo en combustibles sintéticos como el metano (CH4) -principal componente del gas natural- mediante reacciones catalíticas.

Científicas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y  Técnicas (CONICET) en el Centro Atómico Bariloche (CAB, CNEA) junto a colegas de Alemania probaron la posibilidad de reutilizar CO2 residual para obtener CH4 mediante un proceso catalítico promovido por hidruros (compuestos químicos formados por cualquier elemento e hidrógeno).

Los resultados de la investigación, enmarcada en un proyecto financiado por la Unión Europea como parte del programa Horizonte 2020, fueron publicados en Physical Chemistry Chemical Physics (PCCP). El trabajo fue distinguido por la revista como uno de los HOT Articles de 2019.

Mi proyecto de tesis doctoral consiste en el estudio de materiales cerámicos que puedan capturar CO2 en estado sólido a altas temperaturas y luego liberarlo en forma de gas. La idea es poder cerrar un ciclo que involucre la captura del gas de efecto invernadero, y su reutilización como materia prima industrial o para producir energía en forma de combustible. Esto último fue lo que pusimos a prueba con éxito en mi estadía en Alemania -en el Instituto de Investigación de Materiales de Helmholtz-ZentrumGeesthacht– al hacer interactuar por efecto térmico al dióxido de carbono con dos hidruros que sintetizamos en el laboratorio en estado sólido”, señala María Laura Grasso, becaria doctoral del CONICET y primera autora del trabajo.

Los hidruros complejos con los que se realizaron los ensayos para producir CH4 están compuestos de magnesio y hierro (Mg2FeH6), en un caso, y magnesio y níquel (Mg2NiH4), en el otro. De esta forma los hidruros tienen una doble función: como portadores de hidrógeno en el estado sólido y como proveedores de las especies catalíticas que facilitan la reacción con CO2.

Ya sabemos que el hidrógeno es clave en la transición desde energías basadas en combustibles fósiles hacia energías limpias. Para nuestro país este desarrollo es importante porque implica la posibilidad de usar un residuo como el CO2 (causante del calentamiento global) para producir un combustible como el metano, que en la Argentina puede inyectarse en la red de gas domiciliaria. Pero como el hidrógeno no está en la naturaleza hay que producirlo”, advierte Fabiana Gennari, investigadora principal del CONICET, coordinadora del trabajo y directora de tesis de Grasso.