“Lo que hicimos fue secuenciar el genoma de cepas de 26 pacientes de Argentina. Y lo que identificamos fueron cuatro linajes diferentes del virus que ya habían sido descritos, con sus características particulares del país“, explicó a Télam la viróloga Mariana Viegas, coordinadora de la investigación.

El trabajo se realizó en el Laboratorio de Virología del Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez, integrante del “Consorcio interinstitucional para la Secuenciación del genoma y estudios genómicos de SARS-CoV2” creado por el ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, cuyo objetivo es estudiar unos mil genomas de todo el país.

Viegas explicó que “La cepa es el virus que se sacó o aisló de un paciente. Cada cepa es única porque corresponde a esa persona, ahora bien, las características genéticas de esa cepa pueden ser exactamente iguales a las de otra persona.” 

Con respecto al nuevo Coronavirus y a las mutaciones de este en el mundo, la científica indicó que “Hasta hoy el virus ha cambiado poco, pero cambió. Sin embargo, hasta el momento no han habido cambios genéticos de tal magnitud que uno pueda pensar que para cuando esté lista la vacuna ya no va a servir. Igual nada es hoy cien por ciento seguro porque se trata de un virus que tiene sólo cuatro meses de historia en el ser humano.”

Hasta el momento existen dos linajes identificados del SARS-Cov-2, A y B, cinco sublinajes del A y nueve del B. “El B, que es el que nosotros encontramos, es el que tiene mayor circulación actual en todo el mundo.”

Las científicas encontraron los lineajes B1, B1.1, B1.3 y B1.5: “Estudiamos tres grupos de pacientes: uno con personas que habían venido de viaje, otro de personas que estuvieron en contacto con viajeros confirmados, por ejemplo, un personal de salud que dijo que se había contagiado de alguien que llegó de viaje, y el tercer grupo de personas que adquirieron la infección por transmisión comunitaria”, detalló Viegas y explicó: “Lo que vimos fue que del primer grupo la secuencia del genoma de los virus era similar a la que se habían reportado en otras partes del mundo de donde esos pacientes habían viajado. En el caso del personal de salud, el virus era igual al de la persona que dijo que se había infectado, con lo cual comprobamos que era ese el nexo epidemiológico. Y en el tercer grupo encontramos cepas que se asociaban entre sí pero que no se asocian con otras que circulan en el resto del mundo, lo que podría mostrarnos cuáles son las cepas que están circulando localmente, pero se necesitan analizar muchas más cepas para definirlo.”

Gracias a la secuenciación genética se podrán conocer las características de las cepas locales, lo cual permitirá saber si una vacuna que se produzca en otra parte del mundo será efectiva aquí.

Además, con esa información se puede observar, por ejemplo, cómo el virus se mueve de un lugar a otro; estudiar si el virus de una persona que tiene un cuadro más severo tiene alguna característica particular; saber si el virus va mutando rápido; cuáles se adaptaron a nuestra población.