Según estadísticas del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, una de cada ocho mujeres en Argentina podría desarrollar cáncer de mama a lo largo de su vida, y el 20% de ellas antes de los 40 años, aunque en la mayoría de los casos son curables si son diagnosticados a tiempo. Sin embargo, debido a la nocividad de los rayos X no se recomienda su uso frecuente para el seguimiento de la evolución de la enfermedad o tratamiento. Asimismo, los Rayos X no son específicos.

Desde hace aproximadamente 15 años, investigadores del Grupo de Óptica Biomédica del Centro de Investigaciones en Física e Ingeniería del Centro de la Provincia de Buenos Aires (CIFICEN, CONICET-CICPBA-UNCPBA) trabajan en temas relacionados a la propagación de la luz en medios difusivos, de los cuales los tejidos biológicos son un ejemplo, con el objetivo de desarrollar técnicas y algoritmos que complementen a los sistemas convencionales de imágenes médicas utilizando luz infrarroja (IR) en lugar de radiaciones ionizantes como los rayos X.

Por medio de múltiples imágenes del medio de estudio, obtenidas iluminando su superficie con luz Infrarroja, y luego de un procesamiento adecuado, es posible obtener mapas en 2D de las variaciones de absorción de los tejidos debidas a los cambios de concentración de hemoglobina. Es decir, la propagación de la luz es diferente cuando hay un tejido sano o cuando el tejido está enfermo, como por ejemplo con un tumor. Esa discriminación es la ventaja más importante que tendría esta técnica respecto de las convencionales con rayos X”, explica Juan Pomarico, investigador independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y director del Grupo de Óptica Biomédica del CIFICEN.

El proyecto de un mamógrafo óptico, se inició como parte de la tesis doctoral de Nicolás Carbone – doctor en Física, y becario postdoctoral del CONICET. Este proyecto fue reconocido en el Concurso de Ideas de Negocio “Prendete”, organizado por la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNCPBA), la Municipalidad de Tandil, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Buenos Aires, entre otras instituciones.

La luz infrarroja es completamente inocua para los seres vivos, por lo que puede utilizarse las veces que sea necesario. Es un método no invasivo en comparación con los rayos X, puesto que, al igual que toda radiación ionizante, estos últimos tienen la potencialidad de producir alteraciones en las células.

Una característica que tienen las mamografías convencionales es que la necesaria compresión de las mamas, resulta incómoda y hasta dolorosa en la mayoría de las mujeres. Para evitar esta situación, surge la idea de desarrollar un dispositivo basado en la técnica óptica descripta, donde no se requiera dicha compresión. Esto podría ser posible si la paciente se recuesta boca abajo con la mama apoyada contra una superficie transparente a través de la cual es posible adquirir las imágenes por reflectancia.

Otro beneficio, es la potencial especificidad de la técnica para la detección de tumores y/o quistes, así como la discriminación, a través de los parámetros ópticos, de si es benigno o maligno. “En este aspecto, muchas veces las imágenes de rayos X muestran simplemente que hay una masa extraña y determinar si es benigna o maligna depende en gran parte de la experiencia del profesional, y muchas veces para dirimir eso hay que recurrir a una biopsia”, afirma Pomarico.

Por el momento se dispone de un dispositivo que funciona a nivel laboratorio y sin utilizar seres vivos, sino elementos que simulan tejidos vivos, llamados fantomas. El siguiente paso es convertir lo que está sobre la mesa de diseño en un sistema compacto, es decir, un prototipo, donde puedan establecerse y determinarse, siempre a nivel de laboratorio el grado de especificidad y de sensibilidad.

Convertir este diseño en un sistema compacto, donde se puedan variar las propiedades del medio que se quiere estudiar, y convertirlo en un prototipo que permita obtener las imágenes en forma automatizada, simulando una situación clínica real. Ese tipo de test debe ser realizado previamente para poder decidir si el dispositivo amerita ser convertido en un equipo que vaya a ser utilizado en seres vivos. A partir de este punto, el equipo tendría que ser sometido a todos los procesos de homologación que las autoridades médicas correspondientes requieran”, explicó Pomarico.