Un grupo de científicos de la Universidad de Santiago de Chile (Usach) creó un sustituto de papa frita elaborado con una mezcla de papa y arroz, y que absorbe hasta tres veces menos aceite, para convertirlo en una alternativa saludable.

La investigación buscó reproducir el sabor, olor, color y textura de las papas fritas, gracias a un proyecto de tres años de duración, que comenzó a desarrollarse a comienzos de 2015.

La doctora Laura Almendares, del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Usach, explicó a la agencia Efe que las políticas de salud de Chile hasta el momento se limitan a colocar sellos en los envases, pero que los chilenos “siguen comiendo papas fritas y es algo que no se ha logrado cambiar“. Por eso, el objetivo de este proyecto es “generar un producto más sano, que no les haga mal y que puedan consumir sin mayores problemas”.

Para ello, los científicos crearon, mediante un proceso de destrucción, una papa frita hecha con una mezcla de descartes de papas y subproductos del pulido de arroz, con una forma distinta, pero un sabor similar.

Con este producto se busca reducir la tasa de obesidad de Chile que, con un 63 % de la población afectada, es la más alta de Suramérica, según el informe “Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe” de la Organización de las Naciones Unidas.

Actualmente el proyecto se encuentra en proceso de estudio de mercado, con el que buscan “darle las herramientas al empresario, para poder, posteriormente, escalar y generar el producto”, aseguró Almendares.