La pérdida de ambientes naturales es una de las mayores amenazas para la biodiversidad en todo el planeta, y en Córdoba la deforestación ha afectado negativamente a las plantas, los insectos y las aves que habitan el bosque nativo. Pero conservar estos bosques no sólo ayuda a sostener la biodiversidad de estos grupos, sino que también puede beneficiar a los productores que mantengan fragmentos de bosque.

Este estudio del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV-CONICET-UNC) que fue recientemente aceptado para la publicación en la revista Journal of Applied Ecology, reveló que la presencia de remanentes de bosque Chaqueño Serrano en las cercanías de campos de soja llevó a un aumento en la diversidad de los insectos que controlan a las plagas, lo que se tradujo en menos herbivoría y más producción en las plantas de soja.

El Dr. Ezequiel González y sus colaboradores encontraron que el bosque actuó como fuente de diversos insectos benéficos para el cultivo de soja. Estos insectos, conocidos como los enemigos naturales de las plagas, proveen un importante servicio ambiental llamado control biológico, que permite que la mayoría de las plagas de cultivos se mantengan en niveles bajos, sin llegar a causar pérdidas económicas.

Los enemigos naturales, al igual que otros insectos importantes para la agricultura como los polinizadores, dependen de la presencia de ambientes naturales por varios motivos. Por un lado, estos ambientes les ofrecen sitios de hibernación y refugio cuando se producen disturbios en los cultivos, como la aplicación de pesticidas. Por otra parte, en el bosque encuentran alimentos complementarios que necesitan consumir a lo largo de su vida, como otros insectos y polen y néctar que obtienen de las flores.

Tanto el número de especies como la abundancia de estos enemigos naturales en el cultivo aumentaron en plantas de soja ubicadas cerca del bosque y en campos rodeados por mayores superficies de bosque, lo que muestra que tanto la cantidad como la distancia a los fragmentos de bosque son importantes para los insectos. Asimismo, cerca del bosque y en campos rodeados por más bosque, el daño producido en las hojas de soja por las plagas (superficie consumida tanto por insectos como por orugas) fue menor, mientras que la producción de la soja (peso de semillas por planta) se vio aumentada. Estos beneficios para el cultivo se relacionaron directamente con distintos grupos de enemigos naturales, demostrando que la influencia de los bosques sobre los cultivos vecinos se da a través del movimiento de estos insectos entre ambientes.

Las conclusiones de este estudio, que culminan una serie de investigaciones lideradas por la Dra. Graciela Valladares, resaltan una vez más que es necesario conservar los bosques nativos que se encuentran inmersos en los paisajes agrícolas. Es necesario pensar a estos ambientes como una parte elemental de las regiones productivas y dejar de verlos como posibles lotes a cultivar luego del desmonte.

Asimismo, es importante conservar la mayor cantidad de bosque posible, ya que esto traerá más beneficios y, dada la trágica situación actual de los bosques en Argentina, no podemos permitirnos seguir perdiéndolos.

Fuente: IMBIV