La cooperativa agrícola Sáenz Peña Limitada, que llevaba más de 60 años de actividad en dicha ciudad chaqueña, cerró las puertas de su planta desmotadora como consecuencia de la crisis algodonera. Se trata de una de las entidades emblema del cooperativismo en el centro provincial, y un duro golpe al sector.

La usina resultaba inviable en términos económicos y financieros para la entidad. Señalaron desde la conducción de la entidad que “este año no vamos a llegar a las 2000 toneladas de fibra para desmotar, cuando en realidad necesitábamos al menos 5000 como para al menos cubrir los costos”, por lo que tomaron la decisión de cerrar la desmotadora.

Por otra parte, el alto impacto que generó el incremento del costo de la energía eléctrica indicando que la última factura “ha venido con un monto a pagar de 200 mil pesos” y que de haber sabido que el panorama se iba a presentar de este modo “ni siquiera hubiésemos puesto en marcha la desmotadora”.

La frialdad de los números y una política donde las economías regionales de las que tanto se habla como indispensables para el desarrollo pero por las que poco se hace y parecen no interesar, se impone una vez más a la rica historia de una actividad que ha engrandecido al interior provincial y ve como aquel domo central agrícola pujante de la mano del “oro blanco” va camino al ocaso.