La Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo clausuró una empresa galvanoplástica en Avellaneda por una doble infracción al verter efluentes con cianuro tras violar una clausura previa del organismo. La Coordinación de Fiscalización, dependiente de la Dirección General Técnica, encabezó un operativo en el que se procedió a la clausura en forma total de un establecimiento industrial dedicado al tratamiento químico de metales que funcionaba en Avellaneda al detectarse una alta presencia de cianuro en las muestras de efluentes. Del operativo participaron también AySA, OPDS, el municipio local, la policía ecológica de la provincia de Buenos Aires y el Juzgado Federal Nº 2 de Morón.

Las muestras fueron tomadas la semana pasada por la empresa AySA, que informó rápidamente a la ACUMAR para que tomara las medidas correspondientes. Con orden de allanamiento, los inspectores Hernán Cardozo y Norberto Gutiérrez realizaron la clausura total de la producción en tanto que AySA procedió a la obturación de todos los conductos que transportaban efluentes hacia el exterior.

La empresa responsable deberá afrontar un complejo proceso hacia su reapertura ya que las órdenes de clausura rigen tanto para el municipio, como para la provincia y ACUMAR, y deberá sumar un proceso penal por la violación de clausura a la que ya estaba sometida, además de responder por la negativa al ingreso del personal de ACUMAR que derivó en una orden de allanamiento.

El operativo fue supervisado por la coordinara de Fiscalización, Iris Bejarano, quien aseguró que “se actuó realmente rápido, ya a fines de la semana pasada se tomaron las muestras, AySA informó la presencia de cianuro y el mismo viernes intentamos entrar. Ante la negativa de los responsables del establecimiento la justicia labró una orden de allanamiento, lo que nos permitió hoy clausurar todas las actividades.”

La zona sur de la Ciudad de Buenos Aires y el cordón urbano de Avellaneda deben padecen además de estas extremas situaciones de empresas que trabajan aún clausuradas con elementos peligrosos para el medio ambiente, con la presencia del Polo Petroquimico del Dock Sud, una verdadera fuente de contaminación que afecta a un radio cada vez más grande de población que todos los días debe convivir con olores nauseabundos.