Por Matilde Moyano

Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley’, reza el artículo 41 de la Constitución Nacional, el cual tomó como base un ‘Club de Reparadores’ que encontramos en Sustainable Brands Buenos Aires 2016.

Pequeños electrodomésticos, ropa, bolsos, mochilas, libros y tazas son algunos de los objetos que se reparan en este club. Se trata de un formato que existe en otros países bajo el nombre ‘Repair Café’ o ‘Restart Party’. En Argentina surgió en noviembre de 2015 y ya realizaron 13 ediciones, la mayoría en la Ciudad de Buenos Aires, y también en Bariloche, Córdoba y hasta Nueva York.

Melina Scioli, una de las fundadoras de ‘Artículo 41‘, nos explicó que el Club de Reparadores es un evento itinerante de reparación colectiva. Convocan a reparadores profesionales o a gente que se da maña, reparadores amateurs y también a gente que no sabe reparar, pero que tiene la voluntad de aprender. Se reúnen a reparar objetos en conjunto.

Es un evento abierto a la comunidad y el corazón del evento es la gente que participa”, expresó Melina, quien nos contó que incorporaron la impresión 3D para obtener repuestos, para poder solucionar el problema de cuando se rompe una pequeña pieza de un objeto, que obliga a desecharlo, como por ejemplo una minipimer, que se rompe una tuerquita que no se puede conseguir.


// ¿Esto tiene que ver con ir en contra del modelo en el que los objetos están diseñados para durar poco tiempo, para que la gente los tire y compre nuevos? 

Sí, es la ‘obsolescencia programada’, objetos que están concebidos para ser descartados en poco tiempo para que tengas que salir a reemplazarlos. Sin duda, es una forma de resistencia a ese modelo, es decir, las cosas se pueden reparar y se tienen que reparar. Creo que somos parte de una generación que tuvo la suerte de heredar cosas de buena calidad, de nuestros padres y abuelos.

Antes había otros valores asociados al cuidado de las cosas y en definitiva de los recursos. Las cosas están compuestas por materiales vírgenes que salen de la naturaleza, que hoy estamos consumiendo a un ritmo mucho más rápido del que la naturaleza puede recomponer. Volver a conectarnos con los recursos y con el uso que hacemos de ellos es muy importante.

// ¿Y además de este valor de recuperar las cosas también hay una cuestión de gusto por reparar? Es algo muy particular lo que hacen..

Damos con un perfil de gente como los inventores..

// No quiero decir que son freaks, pero…

¡Pero lo dijiste! Puede ser, es mucho de las historias de inventores, de aprender cómo funcionan las cosas porque de chiquito las abrís, las desarmás y las volvés a armar. En ese aprendizaje se dan perfiles de gente muy curiosa, que quieren saber cómo funcionan las cosas.

Cada edición de este club se enfoca en rubros específicos, como por ejemplo instrumentos musicales, que fue donde se puso el foco en la última edición en la cual participó un luthier. En Sustainable Brands 2016 exhibieron una selección de objetos de diferentes ediciones del club. Son objetos que tienen una historia, un vínculo emotivo por el que la persona se toma el trabajo de recuperarlo, como una funda de la abuela de Melina, un ventilador, una caja de cerámica, una taza reconstruida, la tapa de una olla y un sacacorchos utilizado como manija, un libro reencuadernado, un muñeco al que se le reconstruyó un miembro, y muchos más.

Uno de los primeros proyectos de Artículo 41, desde donde impulsaron el club de Reparadores fue crear carteles con mensajes vinculados al consumo responsable y la sustentabilidad. El primero que hicieron fue el del Artículo 41 de la Constitución Nacional, también tienen otros mensajes, y los comercializan para juntar fondos.