Tradición en cuero. Guadalupe Martiarena se recibió de arquitecta aunque siempre le gustaron los trabajos manuales. En la fábrica de monturas del padre, Martiarena comenzó a experimentar con el material. “Argentina tiene una tradición riquísima en cuero. La etapa de aprendizaje fue genial”, recuerda. Hoy, lleva adelante “Pe”, su propio emprendimiento, y hasta exporta al museo Thyssen Bornemisza de Madrid. En sus carteras propone un juego abstracto de morfologías con recursos tomados de la arquitectura y el diseño industrial. Las formas son sintéticas, y resulta evidente que toma al arte como musa inspiradora. Martiarena apuesta a seguir creciendo en el mundo de la marroquinería, un mundo que sin dudas, la recibe con las puertas abiertas.