Por Matilde Moyano

Todos sabemos que las frutas y verduras deben ser lavadas antes de ser ingeridas para eliminar los agentes patógenos y la suciedad que puedan tener. Pero es necesario saber que hoy, en una Argentina cuya agricultura abusa de los agroquímicos, es fundamental la limpieza de los alimentos para evitar consumir los residuos de pesticidas y plaguicidas que se encuentran en su superficie, pese a que igualmente las sustancias tóxicas que fueron absorbidas a través de las raíces no se pueden eliminar, y menos aún las que forman parte de la modificación genética de algunas semillas.

Algunos agrotóxicos con los que son rociadas las plantas son persistentes y pueden permanecer largos períodos en el ambiente antes de desintegrarse, acumulándose en los tejidos de la mayoría de los organismos vivos. Sabemos también que algunos agrotóxicos pueden ‘viajar’, arrastrados por el viento y el agua, produciendo intoxicaciones a grandes distancias de donde fueron aplicados, como sucede en diversas provincias de nuestro país y en los llamados ‘pueblos fumigados’, donde los casos de cáncer y otras enfermedades son alarmantes, aunque las autoridades no le den relevancia.

Durante los últimos meses diversas investigaciones demostraron que los agrotóxicos causan daño a nuestra salud. Por ejemplo, una investigación de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) llegó a la conclusión de que el 80% de las muestras de frutas y verduras que tomaron del recupero del Mercado Central (cítricos, morrón, hojas verdes, zanahoria, cebolla de verdeo, zapallito, remolacha, berenjena, papa, cebolla, pera) dieron positivas en al menos un compuesto de los insecticidas, fungicidas y herbicidas estudiados, y el 27,7% dieron positivo para 3 o más compuestos. Además, el 7,7% supera los valores permitidos del Límite Máximo Regulatorio (LMR) fijado por el estado (es importante destacar que muchos productos aún no se encuentran regulados).

Para disminuir los efectos de las sustancias tóxicas presentes en las frutas y verduras que consumimos se recomienda lavar estos bajo el chorro de agua de la canilla, porque el efecto abrasivo del agua corriente ayuda a remover más residuos que si sólo los remojamos en un recipiente

No se recomienda lavar frutas y verduras con detergentes o jabones, ya que esto puede causar efectos nocivos a su salud.

Pelar la cáscara o cepillar los alimentos con un cepillo limpio de cerdas duras, es una de las mejores formas de de eliminar residuos. Los residuos de pesticidas se adhieren más a las frutas que tienen cáscaras cerosas o cáscaras suaves. Si los alimentos fueron tratados con parafinas o ceras, es posible que algunos residuos de pesticidas queden atrapados debajo de estas substancias, como por ejemplo las manzanas.

Hay que desechar las hojas que envuelven vegetales como la lechuga y el coliflor. Si bien algunos aseguran que cocinar y hornear los vegetales reduce algunos residuos de pesticidas, esto no es así.

Pero todo indica que lo mejor que podemos hacer es cultivar nuestros propios alimentos: Crear nuestra propia huerta es más fácil y accesible de lo que parece, aunque tengamos un espacio reducido o vivamos en la ciudad. En la actualidad, esa es la única manera de estar seguros de que lo que consumimos no va a dañar nuestra salud.

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