Ver VIDEO Ejercicios de Adiestramiento con caballo criollo

 

Alexis Reta y el caballo forman una figura indivisible. Como una especie de minotauro, hombre y animal van fundidos ejecutando todo tipo de movimientos. Aceleran, frenan en una baldosa, vuelven a arrancar en dirección contraria a toda velocidad.

 

El hombre es jurado y competidor de la prueba de riendas “Felipe Z. Ballester”, Jurado de “Caballos de trabajo” de los Centros Tradicionalistas, jinete de la “Escuadra de Arte Ecuestre Argentino” de “Cabaña La República”, criador de Criollos, domador, adiestrador de caballos de competencia. Además, cuando está junto a los animales le aparece una sonrisa. Tiene la suerte de hacer lo que más le gusta hacer. Se trata de un jinetazo.

 

Cuenta que trabaja a los caballos para llevar los movimientos del campo a la Alta Escuela de equitación. Su filosofía es que al caballo nunca hay que “rigorearlo” para que no sufra traumas y que “no debe trabajar sometido, sino convencido”.

 

Hace unos 20 años trabaja con el método de adiestramiento, porque le resulta el ideal. Hace unos dos años viajó como jinete a la Sicab en Sevilla, una de las ferias de caballos más importantes de Europa. Dice que fue el viaje más importante de su vida, tal vez porque lo hizo junto a un caballo. De España trajo experiencia y algunos elementos que utiliza en el trabajo diario.

 

 

Una personalidad única.

 

Las instrucciones para llegar a “Las Margaritas”, el centro de adiestramiento, cuida y doma ubicado en Gral. Rodriguez (Bs.As.) son sencillas. Desde el Acceso Oeste, tomar la Ruta 6 en dirección a Cañuelas, hacer unos 15 kilómetros hasta la primera rotonda, doblar a la derecha, y hacer unos 700 metros hasta la doble tranquera a mano derecha.

 

El Federal llega puntual a las 3 de la tarde. El campo de 36 hectáreas es precioso: caballos en los potreros, montes de árboles, una manga, 40 boxes, un picadero circular. El que da la bienvenida es Prudencio Reta, hijo de Alexis, vestido de paisanito, arriba de un caballo criollo. Prudencio debe tener unos 6 años, pega un rebencazo y sale al galope a avisar que llegaron las visitas.

 

Reta sonríe cuando presenta a su pareja Emilia Zuccari. Zuccari está por recibirse de veterinaria (va a especializarse en “grandes”), aunque también le gustan los perros (hay 10 perros dando vueltas sin parar). Ella también empezó a competir en algunas pruebas de riendas, participa de la Escuadra de Arte Ecuestre Argentino y se ríe cuando cuenta que tiene un profesor exigente.

 

Llega el potro: primeros pasos y últimas pataditas

El potro llega con 3/3 años y medio de edad a “Las Margaritas”. El primer paso de la doma comienza en la manga. Recién llegado, lo encierran en el “huevo” de la manga, se le hace ruido con la boca para que empiece a comprender el lenguaje, y se lo hace entrar a la pasarela, todo en forma tranquila abriéndole los brazos.

 

Adentro se le pone un bozal. Luego se lo saca “cabresteando” con una rienda larga, para que pueda pegar “las últimas pataditas”, sin tironeos, sin “palenquearlo”. En el corral se lo acompaña de a pie, hasta que responda bien al cabresto y frene cuando se le haga “Shhhhh”. Un caballo tarda unos dos días en aprender el Paso 1. Aunque siempre hay que tener en cuenta que cada animal tiene su propia personalidad y que el domador tiene que ser un psicólogo que las comprenda. El paso 2 es en el picadero.

 

 

De abajo igual que arriba.

 

 

Este picadero circular tiene 18 metros de diámetro. Reta considera que es la medida perfecta para trabajar con caballos nuevos. Al picadero le hizo un cerco de pinos para que el caballo no pueda ver para afuera y no se distraiga y entonces se concentre por completo en el aprendizaje. El piso es de arena de cava.

 

“Este alazán tostado entró al picadero hace un mes”, comenta el domador. Y aunque parezca imposible, con las riendas largas lo hace ir al paso, trotar, galopar. También lo hace frenar, retroceder. La tensión de las riendas largas es la misma que va a utilizar cuando más adelante lo monte. De Sevilla, Reta trajo una serreta española  por donde pasan las riendas. El trabajo se hace tirando suavemente del hocico del caballo, buscando la correcta tensión para alcanzar el tacto ecuestre. Es que para el caballo la sensación de que le tiren del hocico es parecida a que le tiren de la boca.

“Todo lo que el caballo hace estando yo abajo, es lo mismo que le voy a pedir cuando esté arriba”, explica.

 

Usar un lenguaje común.

 

Otra parte fundamental es la de los sonidos. El domador tira unos besos, el caballo trota. El domador hace “Pppp, Pppp” como un pato viejo, el caballo galopa. Le hacen “Shhhhhhhh”, y frena solo, sin que le tiren de las riendas. Después de la serreta utiliza un “bocado” (es de cuero y va dentro de la boca del caballo) durante unos dos meses. El “riendero” ya es es de hierro y lo usa durante unos 3 meses: es el paso intermedio antes de, por último, colocar el freno.

 

Este alazán tostado responde de abajo a todas las órdenes que le da el domador. Reta estima que una semana lo va a subir. Este jinete utiliza una montura chilena corralera (“tiene gran contacto con el lomo del caballo y es el mejor asiento para el deporte”), estriba corto (“para nunca perder el equilibrio”), y agarra una rienda con cada mano.

 

Cuando sube a un caballo por primera vez, uno de los colaboradores maneja al caballo desde abajo con las riendas largas, y de esta forma el único cambio que siente el animal es que tiene un jinete arriba.

 

El premio es el descanso.

 

Lo trabaja unos 40 minutos, con paciencia, al principio se queda sentado arriba un rato sin avanzar. Al caballo lo larga recién cuando se da cuenta de que está tranquilo y que ha comprendido las enseñanzas del día. A veces los hace caminar un buen rato antes de largarlos, hasta que se tranquilicen por completo. El aprendizaje es gradual y al caballo que trabaja bien, se lo premia con descanso.

 

Hay que lograr la reunión. 

 

“Hay que tratar de lograr la reunión”, explica Reta. “La reunión es que el caballo traslade la potencia a las patas…Sería como una camioneta con tracción trasera. De esta forma le quedan las manos más libres y en el avance, la huella de la pata supera a la de la mano”, agrega. Cuando el caballo va “reunido”, es como si el caballo estuviera empujando y empujando con fuerza desde su parte posterior y el jinete lo va regulando. El caballo hasta quiebra la nuca, casi pegando la cabeza la pescuezo. Y lo que se ve es potencia.

 

La postura correcta.

 

Reta explica que el jinete debe tener una buena postura, con buenos ejes (un ejemplo es la espalda erguida) para ayudar al caballo a realizar los movimientos. Recién a los 8 años de edad, el caballo está lo suficientemente maduro para competir contra los mejores en el circuito nacional de pruebas de riendas. “Lo ideal sería poder manejar al caballo sin usar las manos. La rienda debería ser solo un apoyo”, sintetiza.

 

Compañeros de aventuras no le faltan. En el campo convive con 80 caballos. Veinte propios de su Cabaña “La Patria”, y también hay una potrillita guacha que vive en el parque como si fuera una perra.

 

Hasta la próxima, Alexis. Como dice nuestro querido amigo Raúl Oscar Finucci, “Todos somos gauchos”. Y usted es un gauchazo. Gracias por las enseñanzas.

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