Fotos Juan Carlos Casas

Se usaron -y se usan- como denuncia política, también para declararle el amor a alguien o para expresar la ira. Con los años, las escrituras en las paredes abandonaron su fin utilitario para convertirse en un tipo de arte pictórico. Todo eso, si el artista no elige un lugar públlico sin autorización para expresarse.

Para esos casos existe una pintura que dura de ocho a diez años y permite borrar los graffitis con una hidrolavadora o un cepillado intenso. Esa pintura será aplicada a los muros de la Cámara de Diputados de la Nación, informó el Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología de Pinturas (Cidepint) bonaerense, que creó el producto junto con una empresa privada.

El organismo, que depende de la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires, explicó que el producto fue desarrollado a pedido de la Facultad de Ingeniería de la universidad platense y su particularidad es que permite eliminar con facilidad las pintadas con aerosoles.
Carlos Morzilli, uno de los técnicos que desarrolló la pintura, dijo que las ventajas del esquema sugerido “están basadas en que el producto de base genera una película que resulta de alta resistencia” a compuestos químicos como “los generados por lluvia ácida, secreciones de microorganismos, hidrólisis de la suciedad depositada sobre la superficie, hidrocarburos y sustancias carbonosas”.

La segunda capa brinda “un efecto sinergético en cuanto a la acción de la primera, y además no provoca fijación de suciedad ni de microorganismos y permite la eliminación de pinturas y pegatinas provocadas por hechos de vandalismo, por simple lavado con agua a presión”, puntualizó.

 
Roberto Romagnoli, director del Cidepint investigador del Conicet, explicó que los graffitis podrán sacarse con la ayuda de una hidrolavadora o por frotado intenso con cepillo de cerdas y agua y que, además, este sistema de pintado no permite la fijación de suciedad ni microorganismos como hongos, algas y líquenes.

“Esto surge a partir del convenio que tiene la UNLP con el Parlamento para hacer el estudio para la puesta en valor del edificio del Congreso, y la Facultad de Ingeniería nos solicitó encargarnos de la parte de pintura”, precisó. Romagnoli detalló que el desarrollo “está compuesto por dos revestimientos: una primera capa, que consiste en una pintura poliuretánica ecológica, la cual puede ser aplicada con pincel, rodillo o soplete y, en una segunda etapa, la película aplicada se cubre con un producto compatible y adherente”.

 
“La aplicación se efectuará en un lapso no mayor de 72 horas posteriores al secado al tacto del producto anterior. Esta segunda capa evita la adhesión permanente de los graffitis y se renovará luego de un lavado intenso con hidrolavadora, sólo en el lugar donde se ha producido el acto vandálico”, indicó.
“Si uno evalúa el costo de la pintura y su desempeño a largo plazo, este sistema de pintado resulta económico por el ahorro en tiempo y la mano de obra, ya que pintar con este desarrollo significa que por ocho o diez años no habrá que hacer más nada sobre las superficies tratadas”, dijo Morzilli.