Fotos Juan Carlos Casas

“Lo importante es ir creciendo bien, esa es la cuestión”, resume Jorge Bulman, en las oficinas de Nuevo Agro SRL, en Mercedes, Corrientes. Bulman es el CEO de la compañía que fundó y maneja con los parámetros de una multinacional. En 2009 tenían 3 empleados y hoy son más de 70. ¿Las claves?

1. Empresas más humanas

“Los Recursos Humanos son la clave. Fuimos buscando los profesionales indicados para cada área. Desde 2009 hasta hoy construimos una empresa”, suelta mientras enseña las oficinas: Administración, Finanzas, Comercial, Legales, Producción. Además cuentan con un Directorio, que se reúne una vez por mes, más asesores externos.

Bulman es un empresario agropecuario del interior correntino que vendió su know-how al mundo. Así consiguió un mandato para adquirir campos con potencial de transformación en Latinoamérica de un grupo de inversores globales, que buscaba desembarcar en la región. El conocimiento y la globalización lo hicieron posible. La compañía maneja miles de hectáreas generando desarrollo y empleo en zonas marginales.

2. Agua y tecnología

El manejo del agua es la base del sistema. Después de analizar campos por toda Latinoamérica, Bulman y su equipo dieron con lo que buscaban: en el NEA argentino el potencial era el uso del agua de lluvia, que por las características de los suelos, no se infiltra y termina en los arroyos, luego en los ríos y finalmente en el mar. Es decir, era agua dulce desaprovechada.

En Mercedes llueven unos 1400 milímetros al año. De ellos solo se infiltra un 30 por ciento y el 70 por ciento restante se escurre. En cambio, en la zona núcleo (por ejemplo, en Venado Tuerto) llueven unos 1000 mm pero se infiltra un 70 por ciento y sólo un 30 por ciento se escurre. “Por eso una hectárea en Mercedes cuesta unos 1300 dólares y en zona núcleo unos 10 mil”, explica Bulman, un hombre movedizo que hace en su camioneta más de 8 mil kilómetros por mes.

Así, buscando, fue que revisaron más de 75 unidades productivas. ¿Qué buscaban?
a. Calidad de suelo.
b. Posibilidad de almacenar agua.
c. Montes (Ley Bonasso).
d. Sustentabilidad (Agro Eco Index del Inta).

Con estudios satelitales encontraron cuatro unidades que cumplían con esos cuatro requisitos.  Y las compraron.

3. De la ganadería extensiva a los campos de arroz

Apenas se ingresa a la Estancia La Nina de 7 mil hectáreas se observa la diferencia con los campos que la rodean. Aquí hay caminos que parecen autopistas, máquinas viales trabajando, tendidos de luz eléctrica, represas, canales de riego, campos sembrados con arroz. “Antes no se podía ni entrar a pie por los espinillos y los bajos”, recuerda Bulman junto con Felipe Domínguez Irigoyen, veterinario, quien fuera el primero en sumarse al proyecto. “Del interior de Corrientes al mundo, ese era nuestro sueño”, confiesa Domínguez… ¡Y vaya que lo cumplieron!

Agregan: “Este campo tiene mucho relieve. Si se puede almacenar agua, se puede sembrar arroz. Primero hicimos un mapa de alturas (utilizando agronomía de precisión satelital) para saber el tamaño de la cuenca recolectora. Después invertimos en  represas y canales de riego y sistemas de bombeo. Eso determina la cantidad de arroz que se va a poder sembrar. El arroz puede generar entre 300 y 500 dólares por hectárea, mientras que la ganadería solo entre 20 y 50”.

4. Plan Maestro y diversificación

Por el tema de la rotación de los cultivos, en la Estancia La Nina, después de cuatro años de arroz, vendrán cuatro de setarias. Siembran una pastura de origen sudafricano y luego comercializan las semillas. Por cuestiones técnicas y de rentabilidad, aquí han decidido no hacer ganadería.

En los suelos de menor calidad forestaron y como han mantenido bosques nativos, calificaron para los famosos Bonos de carbono. Al momento del viaje, estaban a punto de cobrar el primer millón y medio de dólares. La burocracia para aplicar a los bonos fue tremenda aunque aprendieron de la tecnología utilizada. Una hectárea lista para cortar de forestación vale entre 8 mil y 12 mil dólares.

Las utilidades de cada unidad se reinvierten siguiendo un “Plan Maestro” que proyecta cada uno de los pasos a seguir por los siguientes 10 años, por zonas y actividades. Cada mes, los inversores globales reciben un reporte súper detallado comparando presupuestos versus avances reales. Los inversores confían en los operadores: la generación de valor es evidente y los planes se cumplen al pie de la letra.

5. Velocidad de transformación

Otra de las unidades productivas es la Estancia Payubre, de 2700 hectáreas. Domínguez comenta que esta es la que marcó el récord en la transformación. Se adquirió en febrero de 2012 y en marzo de 2013 realizaron la primera cosecha de arroz. En la primera campaña el rinde fue de 10.400 kilos por hectárea, cuando el promedio en la zona es de 7 mil. Aquí la recolección de agua es espectacular: para sembrar 1 hectárea de arroz, hay 10 hectáreas de cuenca recolectora.

En Payubre invirtieron unos 300 mil dólares en el tendido eléctrico para bombear el agua de la represa, que costó otros 500 mil. La represa se comparte con un vecino con el que se hizo un acuerdo: el vecino revaloriza su campo. En Payubre se combina arroz con ganadería tradicional. Es que hay un planteo específico para cada unidad productiva.

“Nunca despedimos a ningún empleado que trabajaba en los campos que adquirimos”, se enorgullece Bulman. En los campos se ven aves, zorros, hasta ciervos. Una de las bases de la reconversión productiva es la sustentabilidad. Otras son profesionalismo, tecnología, diversificación y planeamiento. El trabajo que realizan buscando “diamantes en bruto” es asombroso. Esa misma cualidad tiene Bulman como empresario, el hombre que creó un modelo de negocios sólido, del interior de Corrientes para el mundo.