Fotos Juan Carlos Casas

 

“Hace un año había cañas acá”, dice Juan Agustín Estrada. Lo dice como al pasar, pero se lo ve orgulloso, como un padre que ve crecer a su hijo, un padre que observa el crecimiento de un hijo fuerte, multiplicado por 1000. Y que, encima, lo que crecer rápidamente. El arquitecto conduce a un grupo de periodistas por el barrio que está haciendo nacer en la localidad de Calilegua, en Jujuy, en una iniciativa de la empresa agroindustrial Ledesma que construirá 1000 casas y se las financiará para que sus empleados las paguen por mes.

El arquitecto Estrada pergeñó la idea en Buenos Aires, después de décadas de hacer, mirar y comprobar diferentes sistemas. El hombre dirigió varias obras grandes en barrios de diferentes puntos del país, en clubes de campo, en countries, pero se especializó en viviendas rurales: en cómo hacer casas o puestos que tengan todas las comodidades y puedan levantarse de forma rápida.

La señal para hacer este barrio de 1000 casas la recibió el año pasado: la familia Sáenz Valiente lo instruyó a Estrada para construyera una casa para Mercedes, la señora de las tareas domésticas, en un terreno que la familia tenía en de Merlo, en el Gran Buenos Aires.

Esa vivienda, pensó el arquitecto, tenía que ser el modelo que luego podía replicar en algún otro proyecto masivo. “Era mi chanchito de Indias”, dice, un en broma y en serio. Entonces, viajó hasta Merlo, miró el terreno, midió, pensó y se decidió. Le dijo al albañil: “En cuatro semanas esta casa tiene que estar terminada”. El albañil, un guaraní talladoen piedra, lo miró, incrédulo. Juan iba todos los días a la obra: observaba, sacaba cuentas, charlaba con el albañil, conseguía los materiales, medía.

Y eso mismo que había previsto fue lo que ocurrió: un mes después de haber puesto un pie en el terreno, el arquitecto Juan Agustín Estrada le entregó las llaves de la casa a Mercedes: paredes de ladrillos bloque, agua, gas y electricidad instalados, pisos de cemento, baño con artefactos y paredes y pisos de cerámica, techo de contiene chapa, poliuretano y cielo raso, todo en bloques que se unen.

Los vecinos de un barrio donde las casas tardan años en terminarse rumiaban la incierta idea de que Mercedes estaba de novia con un señor petiso, de barba blanca y cara de arquitecto, que en un tiempo récord logró lo que nadie había hecho jamás: construir una vivienda de material en cuatro semanas.

Como un alquimista, Juan Estrada juntó elementos de todos lados: de las casas que había hecho y de las que había visto levantarse. Pero en el fondo el hombre pensó que hacer una casa no podía ser tan distinto de armar viviendas con los rastis, esos ladrillos de plástico con que jugaron y juegan chicos de varias generaciones.

El hombre de las mil casas

Cuando lo llamaron desde el Ingenio Azucarero Ledesma para desarrollar un proyecto de 1000 casas, Juan no dudó. Viajó, presentó el proyecto ante el directorio y ofreció que los gerentes viajaran a Buenos Aires a conocer su modelo de casa en 28 días: la casa de Mercedes.

Después de ver la calidad de la vivienda, le dieron luz verde para el plan que, entonces, recibió su nombre: “1000 casas, 1000 días”. Estrada presentó un proyecto de viviendas de material, con techos estructurados aislantes, caños (de agua y de gas natural) que se unen por termofusión (no necesitan de roscas ni de cortes) y sin cavado de pozos para cimientos. Y con algo fundamental: tres habitaciones, más una cocina unida a una sala de estar y un baño con todo instalado, todo en 65 metros cuadrados sobre un terreno de 10 por 25 metros. Ideal para las familias de la región, que son numerosas.

Hasta acá todo bien. Ledesma aceptó su proyecto, pero Estrada nunca había hecho más de 100 casas y ahora debía hacer 1000. Y tenía un plazo para ello. Para colmo, el hombre trabaja solo. “Pero estoy las 24 horas pensando en esto”, dice como si hiciera falta, mientras devuelve un mate amargo, como lo que se toma en las obras en construcción. “A fin de año, ingresan 140 familias al barrio”, dice, feliz porque todo marcha de acuerdo a las previsiones iniciales.

El completo habitacional está al borde la ruta 34, al sur de la localidad de Calilegua, separado de la ciudad de Libertador general San Martín por el río San Lorenzo. En el predio, de 9484 metros cuadrados, se utilizaron 1407 metros cuadrados para delinear 38 manzanas con las casas y 10 manzanas para espacios de recreación, escuelas, salón de usos múltiples y sala de primeros auxilios.

Pero Estrada recibió el terreno cuando aún había cañas de azúcar, el año pasado. Entonces hizo todas las mediciones técnicas, diseñó las calles, las avenidas, los árboles (lapachos) a colocar, el lugar donde irán las paradas de remises, los centros sanitarios, el jardín de infantes, el futuro centro de salud.

Como buen arquitecto, no dejó nada librado al azar. El diseño de las viviendas prioriza la buena utilización de los recursos y de los materiales, que es, en definitiva, el buen uso del tiempo y del dinero. Por eso logra hacer 28 casas por mes, a promedio de una por día.

Las casas requieren mano de obra mínima, pues los bloques no llevan revoque, las paredes se pintan con compresor, los pisos tienen la carpeta para que el dueño elija el piso y el techo no necesita pintura interna ni externa. “Logramos conjugar en este proyecto la velocidad, o sea, el armado rápido, la economía y la solidez de la vivienda. Estamos construyendo viviendas antisísmicas”.

Las casas y las bases filosóficas

“Esto tiene un fundamento filosófico”, dice Estrada. Y se retrotrae a 1989, cuando el Vaticano elaboró un informe primero y un documento después, llamado “Qué has hecho por tu hermano sin techo”. Ahí se definían las necesidades habitacionales de ciudadanos de todo el mundo. A partir de ahí, Estrada elaboró una definición de qué es una vivienda. “No hay que hablar de ningún índice, con decir que una vivienda es un espacio que necesita una familia para desarrollarse de forma diga, es suficiente, porque en esa definición está todo contenido: espacio, luz, temperatura acorde, servicios”.

Para llegar a detectar quiénes eran los 1000 empleados de Ledesma (tiene más de 5000) con más necesidades, una comunicadora social y una trabajadora social tomaron la titánica tarea de visitar a los 1800 inscriptos. Vieron cómo y dónde vivían. “Muchas familias alquilan una habitación, donde vivían 10 personas. En una casa vimos 26 personas viviendo en 3 dormitorios. Por eso decimos que este proyecto tiene una fuerte impronta social”, explicaron las especialistas en la visita que El Federal hizo al barrio en octubre pasado.

Con esos informes, Estrada también armó los planos: destinó las viviendas de las esquinas a los matrimonios con 4 hijos para que, en un futuro, tengan más espacio si es que quieren ampliarla. De todos modos, también aceptaron entre los mil beneficiados a personas solteras y matrimonios sin hijos.  

Estrada quiso ser arquitecto cuando tenía 40 días de vida. Pero en casa nadie se asombró. “Mi abuelo fue el primer arquitecto recibido en el país. Era hijo de José Manuel Estrada”, cuenta. Juan Agustín tiene 67 años, nueve hijos y un frondoso curriculum en la construcción de viviendas de diferentes tipos en diversas superficies. Es hijo de Adolfo Justo Estrada, también arquitecto. Pero, sobre todo, es un apasionado que sabe lo importante que es para cualquiera decir “esta es mi casa”.

 Así lo explica en este video

Cómo son las casas

* Están construidas sobre un terreno de 10 por 25 metros y tienen 65 metros cuadrados cubiertos.

* Tienen una estructura de hormigón armado construida sobre la tierra, sin cavar, donde previamente se disponen todos los caños: agua, gas y desagües. Estrada llama “platea” a ese bloque sobre el cual se construye la casa.

* Tienen tres dormitorios de 3 por 3 cada uno.

* Tienen las puertas y las ventanas enfrentadas: eso permite una ventilación cruzada en todos los ambientes.

* Las paredes tienen bloques de 20 centímetros, que tienen una cámara de aire de entre 14 y 16 centímetros de ancho.

* El techo es un sistema de cielorraso llamado MDF, que contienen chapa de zinc, un aislante frío-calor y cielo raso.

* Las ventanas tienen rejas, mosquiteros, celosías y ventanas corredizas de vidrio. Además, las aberturas, al ser fijas, ocupan menos lugar y evitan el movimiento por el viento.

* Cuestan 150 mil pesos. “Las que hacen con otros planes cuestan 212 mil y tienen una habitación menos”, compara Estrada.

* Cada casa requiere 1600 horas de trabajo.