Fotos Marcelo Arias

 

Su abuelo escapó del terror de Benito Mussolini. Tras la guerra recaló en un pueblo que apenas había dejado de ser una aldea despoblada para empezar a ser un sitio con inmigrantes llegados desde Europa. El hombre estaba hecho de hierro y pronto lo demostró: arrió vacas hasta el Mercado de Hacienda de Liniers, 300 kilómetros por tierra, durmiendo en la ruta, comiendo lo que se pudiera, con las heladas del invierno y con la llama del calor del verano.

Martín Antonelli era chico, pero recuerda muy bien todo eso. También se acuerda que cuando concluyó el trabajo con las vacas, su abuelo empezó a criar chanchos. Por eso, ya de grande, se trazó un objetivo: armar un criadero con 200 madres, que pronto alcanzará. Mientras ese objetivo llega, Martín ya logró comercializar sus cerdos en la gran ciudad, adonde se faenan. Entonces, aunque deba plata por el crédito que le pagó al banco, el hombre está contento.

Claro que antes de tener esta sonrisa, Martín habrá puesto una cara de duda. Pero se arriesgó: tomó un crédito para montar un criadero en galpones para diferentes etapas de la vida de los animales. Y no se equivocó.

Martín es un pibe de campo: 41 años, alpargatas negras de suela fina, verbo firme, ojos claros que miran fijo. Como tal, quiere terminar de pagar los créditos y afirmarse. Adentro hacen ruido los chanchos y afuera trinan los pájaros. Su campo está en una zona puramente rural, a pocos kilómetros del centro de Vedia, a 312 kilómetros de Buenos Aires, por la ruta 7.

“No se puede errar porque es muy fino el margen de ganancia. Si le errás lo podés ganar caro”, dice, mientras recién asoma el sol de la mañana para colorear el rastrojo. Antonelli dice que todos hacen todo, pero hay tareas que lo son propias. O sea que el que más hace todo es él. El hombre es técnico mecánico, por eso le gusta la siembra. “uno apuesta al trabajo, a producir: a mí me enseñaron eso, porque la Argentina se hace entre todos los argentinos”, tira.

Los galpones

En el primer galpón, el de gestación, está la recría de cachorras y de machos. Las cachorras están aptas a los 250 días para ser madres. Al séptimo parto, la madre se convierte en carne para faena. Antonelli repone 16 madres cada dos meses.

Acá, en este galón, comen dieta gestación: maíz, pellet de soja. El mismo hace soja (que cambia por pellets) y maíz en las 200 hectáreas de campo que tiene. “200 hectáreas para 200 madres”, repite como una máxima.

Entramos al galpón. Los cerdos gritan. “Bueno”, le dice Martín, sin gritar. Y se calman. Los cerdos están cubiertos del sol, a resguardo del frío, en galpones donde correr el aire y entra el sol. Tienen un drenaje especial: el excremento del cerdo cae a la fosa, donde las bacterias usan los desechos porcinos de menú.

Genéticamente debió cambiar todo: hoy tiene, en 2500 metros cuadrados, el doble de lo que tenía su padre. Empezó hace 8 años y hace dos años ejecutó la segunda etapa. Dice que lo más importante es tener un técnico capaz y veloz para llevar adelante el proyecto. “Cualquiera lo puede hacer”, dice para no desanimar.

El galpón 2 está dedicado a la maternidad. Tiene 10 madres en cría, que le aportan entre 10 y 11 lechones cada una. Los lechones son destetados a los 21 días. Se alimentan en este lugar hasta que pasan al galpón 3, el de destete. En el galpón de destete hay animales hasta los 70 días de vida, hasta que el sistema los empuja al número 4, el de engorde.

Este es el más importante de todos, donde los cerdos se terminan y quedan listos para subir al camión. Él manda 100 animales a faena por semana. Acá comen a la carta: sin dieta, a discreción. “Estos que vemos ahora están casi terminados”, dice Antonelli de los cerdos que tiene casi los 110 kilos que ganan en los 170 días que dura el proceso desde el nacimiento. Y los tiene divididos por lotes rotativos, todo bajo cubierta, interconectados por pasillos que facilitan el paso de un lugar al otro.

 

Números porcinos

Comen 2800 gramos de comida para engordar un kilo.  

114 días dura la gestación

21 días están en lactancia

Dos partos por año tiene cada madre

Entre 160 y 170 días necesita el cerdo para salir a la venta.