Fotos: Andrés Requena
Idea y Producción: Leandro Vesco de Proyecto Pulpería

Todos los caminos conducen a San Mayol.

 

“Todos los caminos conducen a San Mayol aunque al pueblo todo el mundo lo conoce por la iglesia”, comenta Carolina Goicoechea con evidente orgullo mayolero. Se puede decir que subir a la torre de la iglesia da un poco de miedo. Pero por suerte es de día y desde el campanario, la vista del pueblo es tranquilizadora. San Mayol es un pueblo de sólo 7 manzanas (con casas) y 73 habitantes permanentes. Queda a unos 20 minutos de auto de Tres Arroyos.

Nacida y criada.

Carolina nació y se crió en San Mayol, estudió turismo en Bahía Blanca y Tres Arroyos. Su tesis trató sobre cómo podría resurgir la vida en el pueblo a través del turismo. Su hermano Alejandro sonríe a su lado cuando recuerdan las travesuras infantiles. Es evidente que San Mayol es un lugar donde los juegos nunca se terminan para un ñiño. Es la primera vez que Carolina recibe gente en San Mayol como guía de turismo y está entusiasmada.

La reconstrucción del club.

Los hermanos abren la puerta de un edificio, ubicado en una esquina. Carolina tuvo que investigar para poder reconstruir la historia de San Mayol porque no había nada disponible. El suelo tiene escombros pero se alcanza a ver una barra, una pista de baile. Es un club y fue fundado en 1926.

 

Se sube otra escalera de madera y en una habitación un búho blanco, mira fijo, casi sin pestañear. El altillo es de madera, parece de película. Hoy funciona un grupo que trabaja para reabrir el club y dar comienzo a la recuperación. Carolina y Alejandro se pasean como si el lugar ya estuviera limpio y arreglado.

(Hasta acá la crónica de nuestra visita de junio de 2012).

Las novedades (agosto 2013).

Carolina Goicoechea cuenta que el 23 de marzo de 2013 se reactivó el Club Social y Deportivo de San Mayol. Mientras tramitan la personería jurídica, comenzaron con los arreglos del edificio. Cuenta que va todo despacito, pero avanzando…

Carolina formó con unos colegas un equipo de trabajo que se llama Grupo Losce, dedicado al asesoramiento turístico. Durante un año trabajaron con gente del pueblo para que la planificación fuera participativa y de interés para la comunidad. Y lograron que la Dirección de Turismo de Tres Arroyos se interesara en la labor y les diera apoyo «moral». Carolina explica que no es poco, ya que si la intención es incorporar al pueblo a la oferta turística del partido, necesitan contar con la aprobación de esa Dirección.

Este sábado el Grupo Losce presentará en forma oficial su Plan. Carolina comenta que el Plan es una herramienta importante para el pueblo. Algunas de las propuestas: realización de actividades turísticas, recuperación de edificios, embellecimiento de espacios públicos, mejoras en las infraestructuras.

Otra de las propuestas surgidas del Plan, que el Club ya está llevando a cabo, es la realización de un Museo Histórico en la estación del ferrocarril.

El grupo además ya realizó un Taller de Desarrollo de Habilidades para Microemprendedores en San Mayol, con el fin de simular una puesta en marcha de un negocio familiar, genuino e intentando generar producción local.

Además, con el Colegio de Arquitectos Delegación Tres Arroyos están trabajando en una propuesta de ordenanza para declarar de interés patrimonial al conjunto de edificaciones mayoleras.

 

La recuperación está en marcha.

 

La historia y la escuela.

 

En 1895, Don Felipe Mayol compró 24 mil hectáreas de campo en el partido de Tres Arroyos. Estos campos se fueron poblando con arrendatarios, en su mayoría inmigrantes europeos. En 1906 se inaugura la Escuela Nº10 Mariquita Sánchez de Thompson. Los estudiantes vivían en los campos de la zona.

Hoy a la escuela concurren unos 12 niños. Al jardín otros 4. Tienen una huerta, una biblioteca, algunas computadoras. Los niños se divierten en un recreo. Guillermina Iriarte es la maestra y Mónica es la portera hace 25 años. Por supuesto que los Goicoechea fueron alumnos. A pocos metros está la placita, el primer espacio público del pueblo. Ana María Múñíz (madre de los Goicoechea) consiguió en el 95 que donaran el terreno para construirla. Los pobladores plantaron pinos y hoy están altos, hasta se los puede trepar. Nicolás cuenta que se prepara para ir a vivir un tiempo a Tandil, para hacer una tecnicatura agropecuaria. Pero cuando termine quiere volver a vivir a San Mayol: “Uno hace raíces”, dice tranquilo.

 

«Uno hace raíces», queda retumbando en la mente de este cronista. Hasta la próxima, amigos mayoleros.

 

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