Puede sonar una obviedad, pero elegir las mejores especies es una tarea vital para que después saquen a relucir sus mejores virtudes en nuestro jardín. Claves para tomar buenas decisiones.
Cuando tenga que comprar plantas en un comercio es necesario verificar que éstas se encuentren en óptimo estado. Trate siempre de conocer previamente a las especies que adquirirá. Si tiene acceso a revistas, libros, personas amigas entendidas, entre otras, indague en ellos que necesidades tiene esa especie respecto del suelo y del ambiente, que cuidados son los necesarios para mantenerla siempre lozana, que enfermedades y plagas más frecuentes las atacan, como es su crecimiento, tamaño, silueta, época de floración y de fructificación.
Para seleccionarlas, una vez conocidas, verifique, comparándola con el resto, en el grupo de plantas de su misma especie en el que se encuentra:
? Que esté bien formada, que no tenga en sus hojas manchas amarillas, oscuras o de otro color que signifique el aparente síntoma de alguna enfermedad.
? Que no tenga hojas comidas por insectos, babosas o caracoles, que el follaje en general luzca de una coloración más clara que su color verde normal, que el recipiente en el que se encuentra no tenga malezas.
? Que la base del tallo o cuello de la raíz no se ensanche notablemente semejando un cono de base muy pronunciada, los tallos deben ser siempre cilíndricos ligeramente ensanchados en la base, que el recipiente que la contiene no sea demasiado pequeño respecto a su copa,.
? Que las raíces no sobresalgan por los agujeros de drenaje de sus contenedores, que, si se encuentran envasadas en recipientes de lata estos no estén muy oxidados.
? Que no haya sido exageradamente podada aún mostrando nuevas ramitas pues seguro que se trata de un ejemplar viejo y probablemente haya estado enfermo o debilitado.
Estos controles permitirán que elija plantas sanas, bien formadas, jóvenes, vitales y que hayan sido recientemente envasadas. Las plantas que se encuentran en recipientes poco holgados por varios años, las raíces crecen en forma de espiral y si no las corrige al plantarlas en su sitio definitivo, al continuar creciendo y aumentar en diámetro pueden estrangularse y provocar el debilitamiento del ejemplar y a veces su caída y muerte de la planta.
Para evitar este posible inconveniente, al retirarlas del contenedor verá que las raíces asoman sobre la periferia del terrón. Córtelas con una tijera bien afilada a una distancia del tallo igual al radio del pan de tierra. Controle también, todos estos aspectos sobre las plantas de su patio, terraza o jardín, que se encuentran implantadas en macetas y podrá prever con tiempo el momento de trasvasarlas a otro recipiente de mayor holgura y evitar su debilitamiento y envejecimiento prematuro.
En algunas plantas leñosas y añosas, sobre todo en árboles, es posible encontrar cavidades en tallos y ramas, algunas de ellas muy profundas y extendidas que interesan todo el duramen de la madera. Las causas del deterioro masivo e irrecuperable de los tejidos de sostén afectados, son provocados por la acción de un complejo fúngico (probablemente hongos de las especies Ganoderma spp, entre otros) que producen el desagregado de la madera de tallos, ramas y raíces, aspecto este que aumentaría la probabilidad de ruptura de alguna de sus ramas que al caer podrían provocar daños a personas y bienes.
En la zona de los tejidos afectados paulatinamente se produce el secado de la madera humedecida debilitándose consecuentemente la resistencia de sus tejidos y si llegaren hasta invadir las raíces se resentiría la sustentabilidad del ejemplar como un todo estructural. Si esto sucediera es impredecible verificar el grado de deterioro de su estructura radical. Es por ello que cada vez que se adquiera un ejemplar de gran tamaño es necesario verificar fundamentalmente su estado sanitario para evitar el contagio a otras especies de su parque o jardín y la supervivencia de la especie adquirida.